Quién fue Mike Smith: el hombre que le dijo “no” a Los Beatles y pasó (mal) a la historia

La peor decisión del siglo; "No tienen futuro", dijo Mike Smith (recuadro), cuando escuchó a The Beatles en Londres. (Especial) La peor decisión del siglo; "No tienen futuro", dijo Mike Smith (recuadro), cuando escuchó a The Beatles en Londres. (Especial)


El cuarteto de Liverpool inauguró el año 1962 con una audición en el sello Decca, y el ejecutivo fue lapidario: “Estos muchachos no tienen futuro”.


Seis meses después del rechazo de Decca, The Beatles audicionaron en EMI, y poco más tarde Ringo Starr se incorporaba al grupo y completaba el cuarteto que se haría estallar todo por el aire.


El estúpido señor Smith salió de su casa dispuesto a ir a su trabajo, como todos los días de lunes a viernes. El impresentable señor Smith se dedicaba a escuchar música para lanzar nuevos valores en una compañía discográfica llamada Decca Records, famosa por dos razones de estirpe rockera: descubrir a los Rolling Stones y rechazar a Los Beatles. Decca nunca la tuvo muy clara, y parte de esa responsabilidad es haber dejado todo en manos del reverendo (¡biiip!) de Smith.

Lo mismo que el fulano de Ñuls que le bajó el pulgar a Messi porque se había quedado petiso, Mike Smith -ese era su nombre- también trabajaba como cazatalentos. Y a él también se le escapó la tortuga.

Decca Records, curiosamente, y al margen del escarnio público, sigue vigente desde 1929 y tiene su prestigio. En su extenso catálogo aparecen Elvis Presley y Louis Armstrong, pero allí cumplió funciones directivas un caballo de Troya que hubiera merecido la pena capital por bochar a Los Beatles, y hacerlo con una templanza envidiable: “Estos muchachos no tienen futuro”, dijo.

¿Cómo pudo ser posible? Investigamos los hechos creyendo que todo se trataba de una patraña, de una de esas leyendas alrededor de Los Beatles para que Paul McCartney continúe siendo una auténtica deidad de la mitología humana. Pero no, Smith existió. Existió y pudo ser “el quinto beatle”. Nunca hubiéramos hablado de George Martin si Smith no se mandaba semejante ¡biiip!.

Lo de Los Beatles fue la consagración menos inesperada de la música popular. Es posible que Duki toque el cielo con las manos porque Goteo haya llegado a las 75 millones de reproducciones en YouTube, pero no hay hechizo alguno contratando a The Beatles. Ni magia ni hallazgo. Salvando las distancias, es como no querer poner un mango para una peli protagonizada por Darín y Francella.

Decca Records tuvo a Count Basie, Billie Holiday, Judy Garland y otros. Incluso en 1942 editó White Christmas, de Bing Crosby, el simple más vendido y con mayor cantidad de regalías. Pero no vio a Los Beatles. Millones y millones tirados a la basura.

Anoten: Michael Robert Smith, 1935-2011. Era un vecino de Londres con estudios musicales en su haber y una profesora particular llamada Nancy. Después del servicio militar trabajó brevemente como periodista en la BBC y por un contacto entró en Decca para especializarse en un área bastante nueva y de floreciente masificación: la oficina del pop.

En 1961, Brian Epstein hacía equilibrio como manager de una banda que llenaba The Cavern cada mediodía. Epstein disfrutaba el éxito de sus muchachos mientras trataba de conseguir audiciones para ese grupo llamado Los Beatles. Al parecer, Brian era un martillo de insistente, así que consiguió que Decca Records les diera una chance.

El productor Dick Rowe, un irresponsable absoluto, decidió mandar a Liverpool a su joven asistente para que los escuchara. Otro nombre para lapidar: Richard Paul "Dick" Rowe, fallecido el 6 de junio de 1986, pocos días antes de que Maradona eliminara a Inglaterra con la mano de Dios.

Rowe formó parte del comité directivo de Decca Records desde la década de 1950 hasta la década de 1970. Rowe y Smith fueran degradados en sus funciones, pero nunca despedidos.

Smith viajó y vio una presentación de Los Beatles en los primeros días de diciembre. El lugar: The Cavern Club. Quedó bastante conforme y le pidió a Epstein que los llevara a Londres para que se probaran en los estudios Decca. Eso ocurriría unos 15 días después.

La audición estaba pactada para una fecha incómoda, la cercanía de Año Nuevo de 1961, y encima el bueno de Neil Aspinall, loable chofer oficial de la banda, equivocó el camino y el traslado de Liverpool a Londres duró diez horas, siete más de lo previsto.

Por entonces, Pete Best tocaba la batería. Llegaron justo, y justo también el estúpido señor Smith venía con una resaca bárbara por una de esas típicas cenas de fin de año. Esa fue la previa de una sesión muy pobre.

John, Paul, George y Pete habían viajado para una “prueba comercial'. Mike Smith del otro lado de la pecera. Fecha: 1 de enero de 1962. Horario: 10.20 AM. Smith con la corbata desalineada, lagañas y un leve resfrío.

Acaso la fecha y el horario puedan servir como atenuantes. Además, Brian Epstein se equivocó un poco en la elección del repertorio y sólo permitió tres canciones del dúo compositor más formidable que se recuerde. Les hizo tocar, en cambio, cosas del vejete de Chuck Berry y hasta Bésame Mucho, como dos siglos antes de que Madonna descubriera América con La isla bonita.

OK, salvemos a Epstein. Digamos, como se dice en el Diario de Los Beatles, de Barry Miles, que era un “visionario”. Y agregamos, “un vanguardista”. Vayamos más allá y entendamos que en el banquito no estaba sentado Ringo Starr, el rey del “feel”, sino Pete Best, que tocaba la batería como si fuera un simio.

De los futuros Beatles sonó Hello Little Girl, Love of the Loved y Like Dreamers Do (todos de Lennon/McCartney). Este último tema pasó de ser una de las primeras composiciones de Paul, a la edición del Anthology 1, en 1995.

Hello Little Girl es de Lennon y está basada en una vieja canción de los años 30 que cantaba su madre. La escribió en 1957 y hasta hay una cinta antediluviana grabada con Stu Sutcliffe en el bajo (Paul por entonces tocaba la guitarra). Love of the Loved también es de Paul, pero la versión audicionada en Decca ni siquiera está en los Anthology.

Epstein notaba que por el cansancio del viaje a Londres, las voces de John y Paul no estaban sonando ajustadas. El propio Smith se había fastidiado por no encontrar en el estudio “la vibración” que había escuchado en el vivo de The Cavern.

Los Beatles se fueron a sus casas a las espera de una respuesta que, como todos sabemos, fue negativa. Smith argumentó la decisión soslayando el aspecto vocal y diciendo “que las guitarras eléctricas estaban en franca decadencia”. Dijo más: ningún grupo que se valga de ellas puede tener futuro.

Decca tuvo que elegir entre dos bandas beat: Los Beatles y The Tremeloes, un grupo integrado por jugadores de cricket que se había formado en 1958 y siguió tocando, gracias a Smith y tras varias encarnaciones, hasta 2016.

La experiencia de Decca también será recordada como el día en que Los Beatles perdieron contra Nueva Chicago. Hay un registro dando vueltas que funciona a la manera de papelón olímpico. Se llama justamente La audición de Decca.

Lennon detestó esta compañía al punto de no comprar discos que tuvieran ese sello. Paul salió al rescate de Mike Smith diciendo que la sesión de 15 canciones estuvo realmente lejos de ser “memorable”. George “Paz y Amor” Harrison no guardó rencor y les recomendó a los Rolling Stones. O sea, gracias a un beatle, Decca recuperaría parte del lucro cesante desperdiciado.

El resto de la historia es remanida. Medio año después, Epstein les consiguió a Los Beatles otra definitoria audición en Parlophone Records y allí tocaron Love Me Do y otros clásicos mas que enseguida fueron a parar al urgente Please Please Me, álbum debut que en la Argentina se conoció freudianamente como Por favor, Yo.

El impresentable Mike, paternal y benigno, le sugirió a Epstein que se deshiciera de esos fracasados y se dedicara a otras bandas. “Los Beatles no tienen futuro en el negocio de la música”, le dijo.

Ya jubilado, durante una de esas convenciones beatlemaníacas, Smith hasta pidió perdón por su colosal desliz. Murió en su tierra el 3 de diciembre de 2011, a los 76 años. ¿Descansará en paz?

Clarín
Hernán Firpo
Buenos Aires
Sábado 18 de abril de 2020.

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