Fracasan 50 años de embargo económico de EU contra la isla

Washington quiere aliviar el embargo y restablecer las relaciones diplomáticas. (Archivo) Washington quiere aliviar el embargo y restablecer las relaciones diplomáticas. (Archivo)

Inicia deshielo de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba

Washington y La Habana dieron este miércoles el primer paso para normalizar sus relaciones tras más de medio siglo de embargo. La Casa Blanca anunció una serie de medidas para restablecer las relaciones diplomáticas, sacar a Cuba de la lista de estados que apoyan el terrorismo y facilitar el viaje de los norteamericanos a la isla.

El anuncio llega unas horas después de conocerse la liberación del contratista norteamericano Alan Gross, detenido desde hacía cinco años en Cuba, así como de un agente de inteligencia cuya identidad no ha sido revelada pero que según Washington llevaba 20 años preso en la isla y fue clave para identificar a espías cubanos que operaban en territorio norteamericano. EE UU, a su vez, ha liberado a tres cubanos detenidos en Florida y acusados de espionaje. La Casa Blanca sostenía desde hace años que el caso Gross era la piedra que impedía la normalización de las relaciones.

“Empezaremos a normalizar las relaciones entre nuestros países", dijo el presidente de EE UU, Barack Obama, en una declaración en la Casa Blanca. Las medidas son "los cambios más importantes en más de 50 años", dijo Obama. Ahora, añadió, empieza "un nuevo capítulo".

El anuncio llega después de una conversación telefónica de cerca de una hora, el martes, entre Obama, y el líder cubano Raúl Castro. Es el primer diálogo público de un presidente norteamericano desde la revolución cubana, en 1959.

El primer cara a cara entre altos funcionarios cubanos y estadounidenses tuvo lugar en junio de 2013 en Canadá, cita de la mayor parte de los encuentros bilaterales, según la citada fuente de la Casa Blanca. En este otoño de 2014, hubo otro “encuentro importante” en el Vaticano entre las dos delegaciones. El Papa Francisco ha dado un apoyo "importante" al proceso, según la misma fuente.

La Casa Blanca también anunció que Obama participará en la Cumbre de las Américas, que se celebrará en abril en Panamá y en la que también está invitado Raúl Castro.

Obama no puede levantar por su cuenta el embargo a Cuba, un complejo entramado legislativo que empezó a ponerse en pie a principios de los años sesenta, en plena guerra de fría. Suprimir buena parte de las sanciones económicas requiere la aprobación del Congreso, reacio a cualquier medida de deshielo.

Pero el presidente de EE UU sí dispone de un amplio margen para normalizar la relación con medidas unilaterales, como demuestran las medidas anunciadas el miércoles.

"La decisión del presidente de recompensar al régimen de Castro e iniciar el camino hacia la normalización de las relaciones con Cuba es inexplicable", dijo en un comunicado el senador republicano por Florida Marco Rubio, hijo de cubanos. Rubio, próximo presidente de la Comisión de Exteriores del Senado, prometió hacer lo posible para "bloquear este intento peligroso y desesperado del presidente para pulir su legado a expensas del pueblo cubano".

Las medidas de Obama parten de una constatación: el embargo no ha servido para su propósito, la democratización de Cuba. Los hermanos Castro han sobrevivido a diez presidentes norteamericanos.

La Administración de Obama admite que la tensión en Cuba representaba un lastre para las relaciones con América Latina.

El contexto ha cambiado en los últimos años. La comunidad cubana en Florida, más heterogénea, se ha distanciado de las voces más duras del exilio, todavía influyentes en el Congreso de EE UU. Varios sondeos reflejan un rechazo creciente al embargo en el sur de Florida, principal feudo del exilio cubano.

Destacados empresarios cubanoamericanos, como el zar del azúcar Alfy Fanjul, han apoyado el levantamiento del embargo. A esto se añade la oposición del big business norteamericano, las grandes empresas, que no quieren perder oportunidades de negocios en una futura Cuba abierta al capitalismo.

Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, EE UU intenta cerrar un conflicto que duraba 53 años. La guerra fría ha terminado hoy en América.

Legisladores de EE.UU., "furiosos" con cambios anunciados en relaciones con Cuba

Legisladores republicanos y demócratas mostraron su oposición el miércoles al acercamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba anunciado por Barack Obama, acusando al presidente de conceder "todo" al régimen castrista y advirtiendo que el Congreso frenará cualquier esfuerzo para levantar el embargo económico.

El senador republicano Marco Rubio calificó el acuerdo entre Obama y su homólogo cubano, Raúl Castro, de "inexplicable", y dijo que sólo retrasará aún más la transición de Cuba del comunismo a un sistema democrático.

"La Casa Blanca ha concedido todo y ha ganado poco", señaló el cubano-estadounidense Rubio, visiblemente molesto.

Rubio espera convertirse en el nuevo presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores para el Hemisferio Occidental del Senado, y anunció que espera "un par de años muy interesantes", en los que habrá que abrir una embajada estadounidense en La Habana y designar un embajador.

"Tengo planeado usar todas las herramientas a nuestra disposición como mayoría, para revertir la mayor cantidad posible de estos cambios", dijo en referencia a los planes anunciados por Obama, que incluyen la flexibilización de las restricciones de los viajes a la isla.

Interrogado sobre qué hará el Congreso con el embargo comercial que existe desde hace más de 50 años, Rubio fue contundente: "Este Congreso no levantará el embargo".

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, también fustigó a Obama por ofrecer a Cuba la última de "una larga secuencia de concesiones sin sentido, a una dictadura que trata brutalmente a su gente y conspira con nuestros enemigos".

"Si hay algo que logra, es incentivar a los Estados que patrocinan el terrorismo", consideró.

Las críticas a Obama también vinieron desde filas demócratas. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Robert Menendez, dijo que las acciones de Obama "han justificado el comportamiento brutal del gobierno cubano".

Menendez rechazó principalmente el intercambio de presos que acabó con la liberación de un cubano que realizó espionaje para Washington a cambio de tres espías cubanos condenados, así como la libertad del estadounidense Alan Gross, preso durante cinco años en la isla.

"Este intercambio asimétrico generará más beligerancia hacia el movimiento opositor cubano, y el aumento de la presión del gobierno dictatorial sobre su pueblo", señaló.

Tres legisladores estadounidenses, entre ellos el veterano demócrata Patrick Leahy, viajaron a Cuba para traer a Gross de vuelta a casa el miércoles.

Leahy advirtió contra quienes se "aferran a una política fracasada" de aislamiento.

"Eso no serviría ni a los intereses de Estados Unidos y su gente, ni al pueblo cubano", estimó el senador. "Es tiempo de que haya un cambio", agregó.

AP / Reuters / AFP
El País / Marc Bassets
Washington, DC, EU.
Miércoles 17 diciembre de 2014.

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