Marcela Lagarde: ‘Es de mujeres… y de hombres’ Featured

Marcela Lagarde, pilar del feminismo en México, apoya las recientes movilizaciones de mujeres y destaca sus nuevas formas de expresión. (Reforma) Marcela Lagarde, pilar del feminismo en México, apoya las recientes movilizaciones de mujeres y destaca sus nuevas formas de expresión. (Reforma)

 

Marcela Lagarde, doctora en Antropología y uno de los pilares del feminismo en México a lo largo de las últimas cinco décadas, ve con buenos ojos las movilizaciones recientes en donde se pide una vida sin violencia, sin casos de feminicidios y por el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres.

En entrevista con la autora de libros y ensayos sobre las mujeres, ex diputada federal que impulsó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que estudió los feminicidios de Ciudad Juárez, así como en todo el País y que fue constituyente en la Ciudad de México, defiende la no violencia como una parte ligada al feminismo y ve el problema de la violencia de género y su solución como una causa de la democracia, que unifica a hombres y mujeres, sin divisiones o relevos generacionales.

"Me da mucho gusto que haya capacidad de organización, de coincidencia, cómo los movimientos recogen cosas de movimientos pasados e inauguran nuevas cosas, nuevas formas, nuevos discurso, nuevo lenguaje. Ese tipo de violencia en manifestaciones yo no lo veo tan único, como en esta manifestación. Es decir, pienso que allí había gente que estaba provocando, pero no lo puedo afirmar, no tengo yo elementos para afirmar nada", explica.

Orgullosa de que una cátedra universitaria lleve su nombre y de que su discurso y sus libros trasciendan las fronteras nacionales —como lo deja ver durante su conferencia magistral en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM que dicta luego de la entrevista—, o quizá también por eso, Lagarde, a los 70 años, sigue siendo optimista sobre el futuro de las movilizaciones en favor de los derechos de las mujeres, que incluye a los varones y a las que dice que hay que sumarse.

Cómo ve usted, que es un ícono de la lucha de las mujeres, lo que ha sucedido hace unos días, este movimiento de mujeres que se manifestó en las calles de la Ciudad de México exigiendo el freno a la violencia. ¿Cómo ve usted este movimiento, cómo lo percibe a la luz del conocimiento de todo lo que ha sido la lucha de las mujeres?

Bueno, a la luz de lo que pasa en el País. Y me da mucho gusto que haya capacidad de organización, de coincidencia, de lógica y de manifestaciones públicas de las colegas jóvenes que se manifestaron ahí, y la verdad eso es lo que yo resaltaría: cómo los movimientos recogen cosas de movimientos pasados e inauguran nuevas cosas, nuevas formas, nuevos discursos, nuevo lenguaje, y bueno, enfrentan su capacidad de organización; cómo enfrentan todo eso, pero sé que la pregunta es relativa al tema de los hechos que se generaron ahí y que provocaron temor porque podría pasar algo complicado, hubo violencia y nosotros estamos aquí para llamar a la no violencia.

El movimiento feminista se ha destacado en los últimos tiempos, en los últimos dos siglos, por su vocación por la paz en todo, o sea, veníamos de movimientos democráticos, de independencias de países, de muchas causas en las que estamos las feministas, pero que optaron por la no violencia. En América Latina, ha sido muy importante buscar el desarme de los grupos, buscar la integración de la gente que ayer era soldado y que hoy, bueno, ya está integrado en una comunidad y tiene derechos.

Ese tipo de violencia en manifestaciones yo no lo veo tan único como en esta manifestación, en general. En las manifestaciones, hasta atrás, a un lado, se meten personas que no son del movimiento y que llevan sus propias consignas. Es más, yo recuerdo a uno que va solo y en una bici y va disfrazado de calaca y da de vueltas en el Zócalo de la Ciudad de México, o sea yo pienso que allí había gente que estaba provocando, pero no lo puedo afirmar, no tengo yo elementos para afirmar nada. Sí tengo elementos para decir que tenemos que hacer una revisión de eso, junto con todas las compañeras activistas, para que estos movimientos puedan continuar. Ellas están reivindicando algo muy importante, el derecho a la vida libre de violencia de las mujeres y de las niñas.

Eso es lo que no hay que perder de vista.

Eso es. Lo central de esa manifestación es eso. Ahí no estábamos las cabecitas blancas, estaban las chavas jóvenes, sus colores, su estética, estaba todo lo que llevan al mundo que es muchísimo y que les agradecemos profundamente. Son creativas y yo pienso que... bueno, irán asentándose ellas, están iniciando una vida en el activismo que puede ser y ya es muy importante.

¿Es un relevo generacional también en esta lucha de mujeres o no necesariamente?

No creo que sea relevo. Creo que cabemos todas, tenemos País, causa, causas muy diversas, muy importantes todas y coincidimos las de otras generaciones con las jóvenes. La verdad, que alguien salga a la calle a decir "no nos maten", con todas sus pancartas, es un alto a la violencia brutal feminicida, la violencia por el solo hecho de ser mujeres es terrible, es una violencia misógina que ha perdurado y que está detrás de todos los crímenes contra mujeres. Ahí, se manifiesta una cultura de enorme tolerancia a la violencia contra mujeres y niñas por parte de la sociedad y por parte del Estado.

A mí me asombra que —no voy a decir quién—, me asombra que nos informen, en la Ciudad de México, que va a haber en 30 días, que van a tener diseñada una política para enfrentar la violencia. Digo, no entiendo, no entiendo, por que desde hace años hay una Ley General del Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que hay que aplicar, no decir que hay que ver cuándo. ¡No, es ahora!

Y hay un marco legal más amplio, además de esa ley...

Esa es La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Usted participó en esa construcción, es parte de su hechura...

Por supuesto. Claro, participé con mis compañeras de diversos partidos políticos, creamos un pequeñísimo núcleo y nos pusimos de acuerdo todas, con una visión muy plural y muy de entender qué grave era el problema que estábamos viviendo.

Sí, hay un marco legal que ya está...

Es un marco de los derechos humanos.

Sí, contra la discriminación, contra la violencia hacia la mujer, en la Constitución también...

Es la Constitución, ya están los derechos humanos en la Constitución.

Y está también en la Ciudad de México, particularmente usted que fue constituyente, esa parte de la no violencia de género que es algo importante como reivindicación en esa primera Constitución...

Como derecho, ya no es una reivindicación, es un derecho, lo ganamos. En la Asamblea Constituyente, que también trabajamos ahí, se votó todo y se votó una política activa por la igualdad, porque entendemos que la violencia tiene un nicho enorme en la desigualdad. Mantener a las mujeres carenciadas, sin recursos, a muchas, a millones de mujeres en este País, es un crimen. En ese ámbito proliferan los crímenes de odio que llamamos feminicidio y que son antecedidos siempre de violencia feminicida.

Aumento de feminicidio

Ciento cincuenta por ciento más de feminicidios en cuatro años, son las cifras recientes. ¿Cómo ve usted esto?

La verdad no sé con qué elementos hagan el comparativo.

Es el Sistema Nacional de Seguridad Pública...

Bueno, si es ése, vamos a fiar de la cifra del Sistema. Lo puedo comprender como investigadora. Yo me dedico a investigar, soy antropóloga, mis compañeras vamos a tener un evento académico. En este problema, la academia y el Congreso y el Senado han actuado a veces no muy conjuntamente, pero a veces sí.

Es alarmante la cifra...

Sí, es alarmante, porque además las respuestas que nos están dando probablemente no están haciendo las más eficaces. La Ciudad de México no tiene un recurso importante para detener la violencia, para prevenirla, se llama alerta de violencia de género.

Que también está en una de las leyes...

Claro, está en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

¿Y qué implica esa alerta de género en la Ciudad de México?

La alerta implicaría la inmediata instalación de una coordinación entre los municipios señalados con la alerta, el Estado, la Ciudad de México y la Federación, así articuladas para poder hacer una política conjunta inmediata y una respuesta a los casos más graves, a las zonas rojas más graves de feminicidio en donde estemos.

En la Ciudad de México ¿la recomendaría usted para revisarla?

Claro que sí. Es más, yo la recomendaría. Yo estaría encantada de apoyar que se declare la alerta aquí y que la apoyemos para que haya una búsqueda de una salida territorial local en la Ciudad de México, que es de gran impacto porque es la capital del País y, además, en muchos sentidos es la capital de Latinoamérica.

¿No será que después de 30 días en donde van a pensar lo que ya debieron de haber pensado, podría ser que como consecuencia incluyan esta alerta de género en este plan que están revisando? Quizá como concediendo el tiempo...

No sé... supongo que van a hacer medidas que están contempladas en la alerta, como la recopilación de la información inmediatamente de manera eficiente, oficial, comparable con otros esfuerzos que están haciendo en el País. Hay muchos estados que han aceptado la alerta y por lo pronto han tenido un presupuesto específico para trabajar y para ir dando resultados y explicarle a la sociedad por qué hay esa violencia en este territorio. ¿Es igual en Santa Fe que en Xochimilco, que en barrios del Zócalo? No, es más, porque así funciona el feminicidio. No es a rasa tabla, es el producto de procesos específicos de falta de derechos de las mujeres. Y, desde luego, de un supremacismo violento de los hombres, incluso de aquellos que nos representan y que tienen que mostrarse ejemplares para emprender una gran tarea, que es una política pública que tiene que ser coherente. Los funcionarios, las autoridades, tienen que estar informadas y tienen que informar a la ciudadanía.

Futuro del movimiento

¿Qué futuro le ve a este movimiento, que no es sólo en la Ciudad de México?

Cuando empezamos, cuando yo fui diputada y creé la Comisión Especial de Feminicidio, el día que tomé posesión, dije esto: 'porque estoy convencida de que si actuamos sumando, quitando x, b, y, z, vamos a erradicar el feminicidio'; pero mientras no lo hagamos seguirá habiendo mujeres víctimas de violencia y niñas victimas de la violencia.

"Fin al feminicidio. Por la vida y la libertad de las mujeres " se lee en su publicación que enseña.

Ése es mi lema.

Pues es un gran lema, por supuesto. Y sobre esas acusaciones de infiltración —ya nos lo dijo—, pero de interés político en contra de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, que si los del PRD contra Morena. Se están queriendo desvirtuar las movilizaciones...

Mire, yo de eso no, yo estoy muy alejada de la vida partidista y de las reuniones. No estoy enterada y prefiero no enterarme. Yo trabajo como una ciudadana académica donde puedo y hacemos cosas, pero no podría decirle a ese nivel. Siempre los temas, las agendas específicas pueden ser utilizadas partidistamente, pero yo no lo voy a decir porque no lo sé, en este caso, en qué sentido, por qué y para qué.

El problema trasciende también eso... Y va más allá de la Ciudad de México ¿verdad? Hay manifestaciones en muchas partes del País.

Eso le iba a decir. No sólo es aquí. Hay manifestaciones en otros estados del País, porque, claro, ya estamos hartas, estamos hartas de que nos den largas y mientras siguen asesinando mujeres, o porque el feminicidio no es sólo el asesinato de mujeres, también por producto de la violencia contra las mujeres, la violencia feminicida, hay otros crímenes atroces, por ejemplo las muertes maternas en las que mueren de manera violenta porque no son atendidas a tiempo porque el Estado es omiso, negligente, corrupto, o sea, ahí hay una violencia feminicida cuando mueren, generalmente adolescentes abandonadas de la mano del Estado que debe cumplir con garantizar su vida y su seguridad.

Y otra, la Corte Interamericana hace unos años consideró culpable al Estado mexicano por no garantizar la vida y la seguridad de mujeres. Vio tres casos, sólo tres, pero eso es aplicable a todo el País.

¿Y ve el futuro promisorio? A 50 años de lucha, algo se está viendo...

Bueno, nosotras creamos una sociedad y un mundo para vivir bien. No nada más estamos en lucha, creamos alternativas académicas, artísticas. Frida Khalo que fue una gran pintora, se les olvida que fue una gran feminista, y en su generación avanzaron y nosotras recibimos el legado de ellas, que fue ligado al voto. La generación de Frida Khalo luchó porque las mujeres tuviéramos derecho al voto.

Y ahora, contra la violencia de género...

Contra la violencia, pero a favor de los derechos humanos. No sólo vivimos en contra, vivimos a favor de los derechos. Así está.

¿Algo más que quiera usted añadir en esta coyuntura sobre el futuro de este movimiento que se está viendo?

Bueno, que nos sumemos, que presionemos, que exijamos el derecho a la vida libre de violencia para todas, que lo hagamos mujeres y hombres, porque esa causa es una causa de la democracia, nada más. Y es de mujeres y hombres. Y los hombres tienen mucho que decir, mucho que cambiar de su cultura, de su manera de estar en el mundo, de su forma de ser padres, de su forma de dirigir en la política, ya estamos hartas de eso. Entonces, los hombres tienen una gran oportunidad ahora para hacer cambios trascendentales. Imagínese este País sin machismo.

¿Y usted cree que en esta Cuarta Transformación de la que se habla, algo se podrá hacer?

Yo pienso que sí, ahí están las compañeras intentando en minoría hacer cosas. La colega de Conavim, la comisión para la violencia, que está adscrita a la Secretaría de Gobernación, es una perredista, digo, primero fue perredista, luego es de Morena y ahí está dando y es muy buena persona, Candelaria Ochoa.

La batalla de las mujeres sigue, aún en esta coyuntura de cambio.

Pero no queremos batalla, no queremos lenguaje de guerra, que nosotras trabajamos por la paz. Yo ya estoy harta. Cuando me dicen: "todas, desde nuestras trincheras". Y les digo: "de veras, yo no estoy en una trinchera", y ojalá no estemos, porque hemos hecho declaratoria pública de pacifismo, para que haya paz a las mujeres.

El lenguaje también influye...

Claro que sí.

Hay que hacer autocrítica.

Entonces yo confío, pero ya no se nos va a olvidar. Ni a usted ni a mí.

Reforma
Guadalupe Irízar
Ciudad de México
Domingo 25 de agosto de 2019.

 

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