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Saber preguntar, escuchar y traducir eso en una política pública: Glockner Featured

Saber preguntar, escuchar y traducir eso en una política pública, la dinámica de Glockner en la Secretaría de Cultura. (Especial) Saber preguntar, escuchar y traducir eso en una política pública, la dinámica de Glockner en la Secretaría de Cultura. (Especial)


Saber preguntar y saber escuchar. Ambos verbos guiarán la dinámica de Julio Glockner Rossáinz (Puebla, 1955) como secretario de Cultura, cargo que recientemente le fue asignado por el gobernador electo Luis Miguel Barbosa Huerta. Al saber preguntar y al saber escuchar, acota durante una entrevista, le sumará otra acción: el saber traducir eso en una política pública cultural.

Saber preguntar y saber escuchar, dice, porque es una práctica que conoce al ser un antropólogo de cepa formado hace ya varias décadas en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, que le llevó a ser cofundador del Colegio de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) y luego investigador en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la misma universidad, desde donde miró, a profundidad, a los pueblos originarios y sus cosmogonías, incluido el uso de enteógenos como forma ritual, o la presencia del volcán Popocatépetl en la vida de los pueblos que suben para encontrarse con don Goyo, en un acto puro de ofrenda.

A un día de su nombramiento, Glockner Rossáinz platica con un par de reporteros sobre lo que viene. Todavía en San Andrés Cholula, y entre el trabajo de pasar la estafeta de la Secretaría de Arte, Cultura y Turismo de dicho ayuntamiento, dice que el hecho de ser el próximo encargado de la cultura en el estado lo pone contento.

Cuenta que no esperaba dicho cargo y que incluso la llamada que salió de la oficina de Barbosa Huerta le resultó al inicio una broma. Ya de frente al gobernador electo, narra, hubo algo que le llevó a decir que sí a la propuesta: que fue cordial, informal y directa, y al mismo tiempo sintió “un clima de confianza como si fuéramos viejos amigos”, cuando era la primera vez en que se encontraban.

Su teléfono suena durante la entrevista para felicitarlo. Sonriente y acalorado, afirma que la Secretaría de Cultura sí se reconstituye después de haber sido extinguida hace más de ocho años, pues es “un compromiso” del gobierno que viene, mismo que atiende “una demanda social”.

En su dinámica, adelanta, estarán presentes los municipios, pues la mayoría de ellos fueron descuidados y no cuentan con servicios básicos de cultura como lo puede ser una biblioteca o la atención directa. Expuso que en compañía de gente cercana y amigos que tienen conocimientos de las problemáticas locales y regionales, hará visitas y recorridos para convertir espacios vacíos en casas de cultura y centros vivos de arte.

“La lectura que yo hago del gobernador (Luis Miguel Barbosa) es que debemos descentralizar la cultura, sin dejar de atender la alta cultura en las grandes ciudades, debemos enfocarnos a hacer el trabajo hacia el interior”, expone.

Agrega que, si bien falta diseñarlos, piensa en actividades y diálogos interculturales, que no sólo consistan en llevar “la cultura”, pues es como si los pueblos no tuvieran sus propias expresiones y el Estado fuera la única fuente de ellas y va nutriendo a quienes no las tienen, pues ésta es una idea errónea.

“La antropología nos enseña que esto no es así. Incluso, cuando te mueres estás es un ámbito cultural. No hay manera de escapar a la cultura. Quiero que esa cultura sea de ida y vuelta. Si se organizan caravanas culturales, serán caravanas interculturales para traer los saberes y los conocimientos y las prácticas de medicina tradicional, herbolaria, técnicas de cultura, de su artesanía”.

En ese sentido, lamenta que el campo y la ciudad vivan de espaldas, negándose, cuando ambas se necesitan una a la otra, sobre todo con una urbanidad y valores culturales bien entendidos, con apertura.

A pregunta expresa sobre la problemática que implican los recursos y la manera en que se han visto disminuidos, año con año, para el renglón cultural, el autor del libro Los volcanes sagrados. Mitos y rituales en el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl, afirma que luchará por recuperar la cifra de alrededor de 200 millones de pesos que se manejaban hace más de una década en Puebla.

Refiere que la disminución de los recursos, incluso, dejan ver el tipo de funcionarios públicos “ignorantes, irresponsables y desinteresados, en dar a la población calidad en eventos culturales importantes”, además de que habla de su “torpeza” al privilegiar la obra pública o actos que más lucen.

Seguro, afirma que la cultura es una actividad sustantiva que fortalece el tejido social, y está lejos de ser un asunto de folclor o de adorno, sino que es más bien una manera de convivencia social, familiar y comunitaria, a la par de una sana vigilancia que disminuye aspectos como la violencia.

En ese sentido, sobre la forma en que piensa trabajar ya estando al frente de la Secretaría de Cultura, Julio Glockner confía que los hará haciendo atractivos y seductores los proyectos culturales, más allá de las cifras que pueda tener para cada uno de ellos. “Cuando le acercas a la gente ideas inteligentes e interesantes, se entusiasma y participa”.

Apunta que a Karina Pérez Popoca, la presidente municipal de San Andrés Cholula, le agradece la confianza y el apoyo, a la par deja en claro que hizo “un buen trabajo que está ya encaminado para todo el año” en actos como talleres, conferencias, un cineclub y cursos. “Estos nos va a servir, de ahí que me sienta confiado”, indica, pues lo hecho podría replicarse en los demás municipios de Puebla en una suerte de “modelo”.

De su equipo en San Andrés, menciona que invitará a la Secretaría de Cultura estatal a Lourdes Roth y a Alejandra Santa María, que tienen experiencia en ámbitos federales. Adelanta que los que se quedarán en la dependencia “son los que hagan bien su trabajo, responsables, que hagan su trabajo con gusto y entusiasmo, porque quien trabaja así, crea un ambiente de cordialidad”, y quien no lo hace así, “crea un ambiente de animadversión, competitividad estéril, envidias, chismes o intrigas, que pueden hacer la vida insoportable”. Concluye que no contarán las simpatías que cada uno tenga por ciertas o tales personas, e incluso que con éstos se trabajará para convencerlos que ésta es una opción “más interesante y fructífera”.

La Jornada de Oriente
Paula Carrizosa
Ciudad de Puebla, Mx.
Lunes 1 de julio de 2019.

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