Robar a la Nación se hizo vida cotidiana con Moreno Valle Featured

Imagen de una toma clandestina a un ducto de Pemex. Foto: Cuartoscuro Imagen de una toma clandestina a un ducto de Pemex. Foto: Cuartoscuro


La batalla contra el huachicoleo que inició el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador es una novedad para casi todo el país, pero no para Puebla. Junto con el estado de Guanajuato, Puebla es, para el Gobierno de la República, un foco rojo por el robo de hidrocarburo. Sin embargo, el huachicoleo o la extracción de hidrocarburo ha sido parte de la rutina para los poblanos desde principios de esta década, cuando eran gobernados por Rafael Moreno Valle Rosas —quien murió el pasado 24 de diciembre del 2018 en un accidente de helicóptero con su esposa, la recién electa Gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo y tres personas más—.

Miles de poblanos viven sobre el líquido que amenaza con explotar y terminar con la Nación Huachicol, en la que casi a diario hay un incendio y enfrentamientos. En la plaza se han afincado Los Zetas, aprovechándose de la pobreza y necesidad de la gente para entrar al negocio. Ahora, la disputa por el robo de combustible involucra al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

En este delito no sólo están involucrados los pobladores y el crimen organizado, sino también las autoridades y elementos policiacos, quienes deberían velar por la legalidad y el Estado de Derecho; sin embargo, el negocio huachicolero les resulta muy lucrativo.

Hoy, el país entero habla del huachicol. Periódico Central publicó hace casi dos años —en marzo de 2017— este reportaje firmado por la reportera Karen Meza. Las cosas no han cambiado en el territorio poblano desde entonces.

Las estrategias como el cierre de ductos, realizadas durante el periodo de Gobierno de Tony Gali Fayad (2017-2018) en Puebla, no ayudaron mucho. Los huachicoleros se extendieron a delitos como el robo a los vagones de trenes, a vehículos dedicados al transporte de carga o, en algunos casos, comenzaron con el robo de gas licuado de petróleo (LP), lo que provocó emergencias como la ocurrida en la mega fuga de gas LP la madrugada del pasado miércoles 12 de septiembre del 2018, en el norte de la capital poblana. Ese día, más de 4 mil poblanos fueron evacuados mientras se contenía la fuga en la calle Camino a Tlaltepango.

Al cierre de 2018, el estado de Puebla se estuvo a la cabeza entre los rankings nacionales de delitos como robo de hidrocarburo, robo de gas y robo de trenes de cargas. De acuerdo con los reportes de Petróleos Mexicanos (Pemex), Puebla mantuvo un nada honroso primer lugar en robo de hidrocarburo y tomas clandestinas por encima de Hidalgo y Guanajuato.

En cuanto a gas LP, Puebla junto con Tlaxcala concentraron durante el 2018 un total de pérdidas de 2 mil millones de pesos y 9 mil toneladas del combustible, según la Asociación Mexicana de Gaseros (Amexgas).

Respecto al robo de trenes, Puebla también es un foco rojo y se mantiene también entre los primeros lugares. Según el reporte de seguridad en el sistema ferroviario, realizado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Hasta el tercer trimestre del 2018, se registraron 384 robos durante el 2018, con lo que se pelea a Guanajuato el primer sitio en cuanto a porcentaje de robos.

LA NACIÓN HUACHICOL

En Puebla, el cuarto estado más pobre del país, una veintena de municipios se dedican al robo y comercialización de combustible que extraen ilegalmente de los ductos de Pemex. En la Nación Huachicol, los campesinos se convirtieron en ladrones de combustible, las familias venden al por mayor la gasolina que albergan en sus casas y jóvenes y niños aprenden el oficio de halcones.

Periódico Central recorrió el Triángulo Rojo ―que se ha extendido a la Franja del Huachicol― en donde logró entrevistar a ladrones de combustible, halcones y cantantes de corridos que hacen la música que refleja la huachicultura.

El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel Santa Rosa de Lima, de reciente creación, se encuentran en una disputa para “intentar quedarse con un mercado que se ha vuelto muy rentable”, el de combustible ilegal. Foto: Cuartoscuro

El diario quehacer de los llamados chupaductos, y su relación con la comunidad y las autoridades, ha generado simbolismos identificables, los cuales reafirman una identidad huachicolera y, por ende, una cultura que habla por sí misma.

La huachicultura ha normalizado el robo de hidrocarburo, la música que narra sus historias, los juegos de los niños que anhelan crecer como ladrones de combustible, los rezos al Santo Niño Huachicolero, la vestimenta característica y la forma de vida de los habitantes.

Pueblos completos se dedican al robo de hidrocarburo; vigilan, participan en las tomas y adiestran a los más jóvenes para ser los ojos que alerten de las llegadas de extraños o de las autoridades.

Hasta hace unos años, la mayoría de los pobladores se dedicaban a la siembra y tenían ingresos de entre 60 y 120 pesos diarios. Ahora, con el huachicol, ganan hasta 800 pesos; no se les paga con dinero, les pagan con galones de gasolina.

En Puebla fueron detenidos dos alcaldes por su presunta relación con el robo de hidrocarburo. El pasado 10 de marzo de 2017, Isaías Velázquez Reyes, Alcalde de Atzitzintla, fue detenido junto con 86 personas más por estar coludidos con la banda “Los Bukanas” —una ramificación del grupo Sangre Nueva Zeta—, responsables de la ejecución de tres agentes de la Fiscalía Especializada de Investigación en Delitos de Alto Impacto (FISDAI).

Velázquez Reyes fue liberado el 24 de agosto del 2018 del penal de mediana seguridad de Tepexi de Rodríguez; su salida ocurrió en total sigilo después de 17 meses de su detención, ocurrida en el Operativo Encrucijada.

Un segundo Alcalde detenido fue Pablo Morales Ugalde, el 5 de julio del 2017 en Orizaba, Veracruz, por la Procuraduría General de la República (PGR), acusado del delito de uso de recursos de procedencia ilícita. El 10 de octubre del 2018, Pablo Morales quedó en libertad luego de que un juez federal consideró que no había suficientes pruebas en su contra.

LA FRANJA DEL HUACHICOL

Durante el sexenio de Mario Marín (2005-2011) el robo de hidrocarburo se concentraba en el municipio de San Martín Texmelucan. Esta situación provocó una fuerte explosión el 19 de diciembre de 2010, en la que 29 personas murieron y 52 resultaron heridos.

Luego del incidente en San Martín, el negocio se propagó a la llamada región del Triángulo Rojo, que en 2014 era conformada por los municipios de Palmar de Bravo, Quecholac, Tepeaca, Tecamachalco y Acatzingo.

Desde Minatitlán hasta la Ciudad de México circula el ducto que, según estudios de Petróleos Mexicanos (Pemex), contabilizó el 80 por ciento de las tomas clandestinas en el sexenio de Enrique Peña Nieto. 100 kilómetros de ducto pasan por la zona geográfica que se mantiene en los municipios de la Franja del Huachicol, que van desde San Martín Texmelucan hasta Esperanza, ya en la zona que colinda con Veracruz, en Cumbres de Maltrata.

Informes de inteligencia de la Comisión Nacional de Seguridad Pública (CNS), de la Secretaría de Gobernación (SG), reconocen la existencia de 15 presuntos cárteles, algunos de ellos con incidencia en el robo de hidrocarburos. Foto: Archivo, Cuartoscuro

Las condiciones geográficas provocan que a pesar de que se cierre el ducto, el combustible permanece almacenado en una hondonada, y con la presión existente puede seguir circulando hasta por dos horas.

Pero el auge ha sido tal que la zona se ha convertido en la Franja del Huachicol —así nombrada por la Secretaría Gobernación (Segob)—, y a ésta se han sumado los municipios por donde pasan los ductos y donde operan bandas del robo de combustible: Esperanza, Amozoc, Tecamachalco, Los Reyes de Juárez, Cuapiaxtla de Madero, Ciudad Serdán, San Salvador Huixcolotla, Atzizintla, Felipe Ángeles.

Esta franja se ha extendido a municipios de la zona metropolitana, incluida la capital del estado: Puebla, San Martín Texmelucan, San Matías Tlalancaleca, Coronango y Cuautlancingo.

El sexenio marinista cerró con apenas 49 tomas clandestinas registradas por Pemex, pero con el panista Rafael Moreno Valle, el número de ordeñas llegó a mil 533; es decir, creció en un 3 mil por ciento.

Con el Gobierno de Tony Gali Fayad, se intentó hacer frente al robo de hidrocarburo, pero de acuerdo a Gobierno Fácil y Pemex, Puebla, con la Franja del Huachicol, está en el primer lugar en el robo de combustible a nivel nacional. Para colmo, el robo de hidrocarburo ya llegó también a la Sierra Norte y en la Capital de Puebla.

Esto coincide con las 8 estaciones de bombeo de hidrocarburo de Pemex, las cuales se encuentran repartidas en la Sierra Norte, el municipio de San Martín Texmelucan y hasta en la capital poblana, justo las zonas en las que se ha disparado el huachicol y la delincuencia organizada.

Las estaciones de bombeo que están ubicadas en la Sierra Norte son cinco: La Ceiba, ubicada en Villa Lázaro Cárdenas; Catalina, ubicada en Huauchinango; en la localidad de Beristain, perteneciente al municipio de Ahuazotepec, están Cima de Togo y una más que lleva el nombre de la población; Zoquital, en el municipio de Xicotepec de Juárez; En San Martín Texmelucan está una estación, así como el Complejo Petroquímico Independencia, y en la capital poblana se encuentra otra en el Parque Industrial 2000.

PATRONES, HUACHICOLEROS Y HALCONES

Los huachicoleros quieren contar su historia, pero no confían fácilmente. Periódico Central logró entrevistar a tres huachicoleros que, antes de robar combustible, se dedicaban al campo.

Dos de ellos, del municipio Los Reyes de Juárez, accedieron a hablar montados en la parte trasera de su auto, con los rostros cubiertos, se identificaron como Juan y Jorge, aunque revelaron que estos no son sus nombres verdaderos. Platicaron sobre cómo se convirtieron en huachicoleros y cómo es que toda la población participa en este crimen, lo que lo ha llevado a configurarse en todo un “estilo de vida”.

El tercero, Andrés, platicó desde su casa en Acatzingo cómo reaccionan ante los operativos de las autoridades para evitar ser detenidos. Dijo que las relaciones en las presidencias municipales son importantes y que pagan mensualmente para evitar que los molesten.

Andrés aseguró que los militares y policías son sus amigos y que, cuando no están en horario de trabajo, se van a beber juntos.

Dice que incluso los propios militares les enseñaron a armar unos pequeños triángulos que tiran en los caminos cuando viene la policía para ponchar sus llantas y tener suficiente tiempo de escapar.

Un minuto basta para llenar un galón de mil 200 litros de gasolina desde un ducto Petróleos Mexicanos (Pemex) sin importar la hora del día.

Para lograr tan magnifico objetivo participan en el movimiento un grupo de 150 personas entre halcones y huachicoleros, hombres de entre 16 a 40 años de edad.

Además de tener valor y agilidad, uno de los requisitos que se demandan para participar directamente en este negocio es usar solo ropa de algodón, no entrar con celular prendido al ducto y portar un tenis para correr si es necesario. Está restringida la entrada a hombres en estado de ebriedad, mujeres y niños.

DE CAMPESINO A HUACHICOLERO

Están sentados en la parte trasera su auto, cubren sus rostros con una franela roja y una gorra para no ser identificados. Apenas dejan ver sus ojos. Estamos estacionados en un camino pavimentado en el corazón de Los Reyes de Juárez.

Al que maneja el negocio lo nombran “jefe”. Se llaman Jorge y Juan, son originarios de Los Reyes de Juárez y hasta mediados de 2016 eran campesinos viviendo apenas con 60 pesos al día.

Un día observaron a lo lejos las camionetas, pipas y en la noche, los motores de las unidades estacionados a unos metros de los terrenos de cultivo de sus vecinos los despertaron.

Se ofrecieron ayudar a escarbar la tierra para perforar un ducto con la única condición de que les regalaran gasolina. El pago fue de 100 litros por los que lograron 800 pesos. La falta de oportunidades y la pobreza en la que se encuentran sumidos los hizo ver en el negocio del huachicol la “oportunidad de sus vidas”.

—¿Cómo iniciaron? — le pregunto a Juan, quien tiene 40 años, siete hijos, su esposa y un padre de la tercera edad que está enfermo y depende completamente de él.

—Pues vimos a la gente, nos acercamos para ayudar, para que nos lleváramos de comer, aunque sea para la galleta, la comida de los hijos.

—¿Cómo le hacen para abrir un ducto?

—Escarbamos metro y medio o hasta dos metros para encontrar la toma y usamos un niple, que es un tubo pequeño y un gorro, todo se conecta a la manguera con una llave de paso. Se abre menos de la mitad y en un minuto se llena hasta un cuadro de mil 200 litros de gasolina.

Se registró una fuga de gasolina en una toma clandestina donde varios “huachicoleros” perforaron de forma clandestina tubos de gasolina de Pemex. Foto: Armando Monroy, Cuartoscuro

—¿Cuántas personas son?

–En una camioneta llegan siete personas y como 100 más del pueblo llegan ayudar. Vamos caminando y corremos cuando hay operativos. Unos van a meterse a escarbar y otros se esconden al alrededor del predio para vigilar que no vengan los chapulines verdes.

—¿Qué tan difícil es hacer una toma y en cuánto tiempo se hace?

—No he medido el tiempo, es fácil, cuando esa toma ha sido cerrada con cemento por personal de Pemex, si es más complejo porque sellan arriba y abajo pero por eso ya llevamos un cincel o un pico para romper la base de concreto.


La cifra de tomas clandestinas en todo 2017 es 50.77 por ciento mayor a la reportada en 2016. Foto: Armando Monrroy, Cuartoscuro

—¿Saben por qué se dan las explosiones?

—Unos dicen que por el celular, otros por son por los cortos circuitos de la camioneta cuando arrancan y otros por el tipo de ropa que tiene energía y estando ahí provoca el estallido.

—¿Cuántos van y qué saben de las organizaciones, cuántas son?

— No, nosotros sólo entramos en confianza con los de las camionetas. Nos ubican y ya llegamos. A veces llegan al ducto 100 camionetas a cargar, no conocemos a todos porque van de muchos pueblos de Palmar del Bravo, Quecholac o Tepeaca.

—¿Cuánto les pagan?

—No pedimos dinero, sino galones. Pedimos 100 litritos que vendemos de 6 a 8 pesos que son 800 pesos. Te imaginas de ganar 120 pesos que te dan por andar cortando en el campo, ahora ya tenemos 500 a 800 pesos. Nos pasan a dejar la gasolina a nuestras casas.

—¿Qué se ha comprado con ese dinero?

—No tengo un carro de lujo, yo uso lo que gano para comer, vestir a los niños que vayan bien a la escuela que salgan con buenos zapatos. Si hacemos cuenta tampoco es mucho dinero, tengo que comprar la medicina de mi papá.

El otro es más joven, se pone nervioso ante la cámara, quiere que la gente sepa a qué se dedica, pero teme que lo descubran. Se llama Jorge y tiene 24 años, apenas terminó el bachillerato, antes de ser huachicolero ayudaba a su padre que es campesino a sembrar epazote y hierbas de olores.

En meses previos algunos estados de la República sufrieron de desabasto de combustible atribuido a las tomas clandestinas. Foto: Cuartoscuro.

—¿Por qué dejaste el campo?

—Porque te pagan por hacer una bolsa de hierbas 13 o 14 pesos. Todavía voy dos veces por semana, porque no hay trabajo. Cuando salió la gasolina vas y tienes unos litros que vender, por muy caro a siete pesos ya tienes para dar a la familia 700 pesos.

—¿Ves buenas ganancias, qué te has comprado?

—Un lote es pequeño para construir mi casa. No soy casado, pero quiero dar un buen futuro cuando me case. No ando desbaratando el dinero, no vale arriesgarse la vida para no tener nada.

—¿Qué hace ante un operativo?

Trabajadores de Pemex detectan toma clandestina en Álvaro Obregón. Foto: Cuartoscuro

—Nada, como andamos de pie no sospechan de nosotros. Tratamos de ser limpios y no mojar la ropa de gasolina. Cargamos ropa extra para cualquier cosa.

—¿Cómo es el apoyo de la gente?

—Mucho, las mujeres salen a defender y los niños también porque a ellos pasan los de las camionetas y les dan un galoncito para que se venda. Por eso cuando agarran una camioneta la gente sale.

—¿Cómo saben a qué hora pasa la gasolina?

—Pues eso lo saben los que son líderes y andan en las camionetas. Pero siempre pasan. Pasa el diésel, gasolina, roja turbosina, gasolina amarilla

—¿Hay tomas de gasolina en las casas?

—Que nosotros sepamos no, es peligroso para las familias.

—¿Con este Gobierno como han reforzado la vigilancia?

—No hay nada. Pasan los federales, pero sólo un rato, dos veces un helicóptero.

Una llamada interrumpe la conversación. Nos tenemos que ir, dicen, y hacen señas al jefe para perderse en medio de la carretera federal.

“LOS MILITARES SON AMIGOS”

En Acatzingo vive Andrés, tiene sólo 18 años y cuenta claramente cómo funciona el jale en la Nación Huachicolera, y cómo es que todos los pobladores participan. Dice que el petróleo es de todos y no siente remordimiento ni cree que lo que hace sea ilegal.

Lleva dos años trabajando en las tomas clandestinas y es empleado de confianza de uno de los líderes de su municipio, a quien sólo llama “patrón”.

Estamos en una casa modesta, de un piso, color azul. Él se sienta en la sala y platica de corrido, no deja que lo interrumpa:

“Si en un operativo ya te amarró un ‘verde’, no te conviene hablar, porque si hablas nadie te va venir a sacar, el que entra en este negocio sabe que tiene que aguantar y sino ¿para qué le entra? Recuerdo que fue un jueves 19 de octubre de 2016 cuando ya no pude correr de los ‘verdes’ y después de golpearme me metieron a la cárcel.

Los cuates me fueron a ver y me decían: tú no te agüites, tú vas a salir, pero no te agüites no digas nada. No se debe de hablar, si se tiene el dinero te van a sacar porque ahí sólo salen los que tienen un padrino y yo sí lo tenía; aunque ni sé cómo se llama, pero lo trajo el patrón.

A mi tío lo detuvieron porque se atascó su camioneta, y los demás lo dejaron solo. El patrón le agradeció, lo sacó de la cárcel y le dijo: “Ya no hay gente como tú”. Le regaló 2 cuadros qué valen más de 10 mil pesos.

Hay muchos detenidos y muchos están libres. Todos tienen un padrino. Tienen buenos contactos, nomás vino un chavo que le dicen El Michoacano y salen rápido.

Bomberos y ejército laboran en el incendio ocasionado tras la explosión de una toma clandestina en Santa María Nenetzintla perteneciente al municipio de Acajete, a un costado de la autopista Puebla-Orizaba, el pasado 7 de mayo. Foto: Cuartoscuro

Para salir, primero se busca de manera legal, hay que decir que los encontraron con bidones de muy pocos litros, siempre se tratan de deshacer de la mayoría de cuadros.

Primero, cuando los detienen se les dice a los ministeriales que agarren dinero, que no sean pendejos, que ese dinero se lo va a quedar el Gobierno.

Cuando uno de nosotros llega al penal se paga por su libertad; para mi tío se pagaron 50 mil pesos, ese dinero se lo pudo haber quedado un ministerial.

Se tardan más tres días para salir y para evitar el papeleo se manda a quemar la camioneta, porque si no empiezan a investigar a la unidad, que si tenía un reporte de robo.

Personal de Protección Civil atiende toma clandestina en Amozoc, Puebla. 26 de enero de 2012. Foto: Cuartoscuro.

La primera vez me gané 5 mil pesos sólo por ser chofer de la camioneta. También ya me metieron al ducto y una ocasión fui halcón.

Primero en el día te vas al punto que ellos ya tienen marcado y te enseñan cómo se va hacer la toma, en la noche llegas y te identificas con una persona que cuida el ducto y dices de parte de quién vas para hacer la extracción.

En una toma se meten hasta más de cinco camionetas, obvio no se meten todas; unas se van al parque más cercano mientras otras van a cargar a un punto. También hay puntos donde te vas formando, a todos les toca.

Cuando tienes un buen patrón allá dentro (en la Presidencia Municipal) paga para que no te molesten allá afuera, dan dinero para que las patrullas te dejen el paso libre, el problema es que salgas a la carretera. Si te pelas, ya la hiciste.

Los gendarmes son mis compadres, a veces vamos con ellos sin los uniformes, nos vamos a tomar una cerveza, obvio cuando andan trabajando respetamos su hora de trabajo.

Mira no sabría cómo decirte como se llama (hace señas juntando ambas manos) son unos triángulos que los pones a la mitad del camino y sirven para ponchar las llantas de los camiones de los militares, te dan harto tiempo para correr y escapar de la policía. Esa herramienta nos la enseñaron ellos, esos triángulos los avientas, pasa la camioneta y te escondes, no pasa nada, a nadie detienen en el operativo porque te da tiempo huir”.

“ME HICE HALCÓN POR MI FAMILIA”

Sebastián es el segundo hijo de siete hermanos de la familia Flores. Su padre murió hace un par de años; con sus ingresos como halcón les da oportunidades de estudio a sus hermanas en la secundaria y la primaria.

Tenía 15 años cuando dejó la escuela por falta de dinero, dice que desde los 10 años trabajaba en el campo con sus padres cortando mazorca, manejando los tractores para arar la tierra o conduciendo la camioneta para trasladar las cajas de los nopales.

Es un hombre alto, moreno, bien parecido y ha adoptado el acento del Norte, primero por los grupos musicales que le gustan y por sus constantes conversaciones con “el jefe”, que le paga de 500 a mil pesos un “jale”.

—¿Cómo te hiciste halcón?

—Fácil, mis primos y tíos son huachicoleros y ellos me involucraron en el negocio. Tenía yo 16 años cuando me dieron las claves para avisar de los chapulines verdes, los operativos y también del ingreso de extraños a la toma del ducto. Cuando es momento de la ordeña suena este celular —muestra un equipo sencillo— me pongo mi chamarra y me subo a la moto.

Recorro tres sitios, en uno de esos está la base militar y el camino al ducto para echarle aguas a mis paisanos. Una llamada corta para avisar.

Vamos a varios pueblos, en Acatzingo tengo un amigo y ahí ando en bicicleta, tengo que tener condición para correr por si un día me meten a la toma y hay que huir. Imagínate que en esos casos se tiene que correr una hora continúa desde el campo hasta el pueblo más cercano.

La conversación se interrumpe por una llamada en el teléfono celular, es una canción de “Los Plebes del Norte”

—Señorita ¿usted conoce a este grupo? va a venir a Tepeaca a la feria de abril. No se lo debe de perder”, sugiere.

Yo tengo varo por tres movimientos de 3 mil a mil 500 pesos en un día. Sí me doy mis lujos, pero también de ahí sale para los gastos de la casa de mi mamá y mis hermanas, a ellas sí le entran al estudio.

—¿No te da miedo estar con ellos, sus enfrentamientos?

—Miedo ¿a qué? ¿Por qué me pregunta? No ha pasado nada y tengo más miedo a quedarme sin comer que a morir por buscar la comida.

LA MÚSICA Y VESTIMENTA

La creatividad de los compositores y músicos poblanos sobre el tema de la extracción ilegal de la gasolina y los huachicoleros, ha servido para crear sus mejores éxitos en corridos, cumbias y sonideros. Son intérpretes de la región y la capital quienes han escrito estrofas sobre esta problemática social y se han hecho famosos a través de las redes sociales.

La canción narra la vida de los ladrones de combustible, el miedo de ser atrapados y hasta incita a la compra del hidrocarburo con el argumento del incremento a los precios de la gasolina en el país.

Periódico Central entrevistó a Tamara Alcántara, “La reina huachicolera”, en un café en Tecamachalco. Después, en su casa, se preparó para cantar ante las cámaras de este medio de comunicación fragmentos de sus tres canciones: “Cumbia del Huachicol, “El Huachicolero” y “La gran señora Huachicolera”.

TAMARA, LA REINA HUACHICOLERA

Su nombre es Tamara Alcántara, conocida como la “Reina del Huachicol” por ser la primera compositora —con tres canciones para bailar y cantar con un par de tequilas— que representa musicalmente la situación del Triángulo Rojo

Su inspiración surgió en 2015, después de un convivio con amigas en la localidad poblana de San José Tuzuapan, en el municipio Quecholac. Tamara terminaba una presentación con su grupo de mariachis.

Afuera de la vivienda donde amenizó una fiesta un voceador gritaba para anunciar la portada de un periódico de la región: “¡Agarraron, los agarraron! ¡Agarraron a los huachicoleros!”

—Ya vámonos, pinche chamaca huachicolera— le gritó “El Charro”, su esposo, para pedirle que se levantara de la mesa en la que estaba tomando unos tragos.

—Me sentí re´ mal y nos fuimos, le dije que no me dijera así frente a la gente y él me pidió que como compositora hiciera una canción de los huachicoleros. Fue hasta el otro día que estábamos serios cuando aceptamos juntos hacer la letra. Lo pensé todo un año y la canción se hizo como un chascarrillo. Se hizo una canción, después la parte dos y tres. Yo, la letra y él, la música.

Las frases como: “el poblano pasó de ser camotero a huachicolero” y “soy huachicolero ¿y qué?”, hicieron famosa a esta cantante de música mexicana que se ha creado una personalidad encapuchada con sombrero, pistola, blusa vaquera, botas y pantalón.

En más de 20 años de trayectoria ha creado 300 canciones, todas ellas inscritas ante el Registro Público de Derecho de Autor desde 2016.

Cuando inició su carrera artística, sus compañeros se burlaron de sus interpretaciones, pero ahora es conocida a nivel internacional por ser la compositora de la “Cumbia del Huachicol, “El Huachicolero” y “La gran señora Huachicolera”.

Después de ser entrevistada por medios de comunicación de todo el país, así como internacionales, Tamara Alcántara prometió un tema a todos los reporteros: La Cumbia del Reportero. Este tema lo lanzó a inicios del 2019.

EL HUACHI-CORRIDO

A finales del 2016 se consolidó el grupo norteño “Nato y los Huachix”. En febrero de 2017 lanzaron el álbum Siempre Adelante con su primer sencillo “Del Triángulo Rojo” que retrata la cruda realidad de quienes se dedican al robo de combustible.

La melodía armoniza los relatos breves, desde el campesino que sirve de apoyo para ser halcón, las huidas de los operativos y la ordeña de ductos en Quecholac, Acatzingo y Palmar de Bravo, que afirman son para ayudar a la población pobre sin importar los enfrentamientos con cuernos de chivo.

El representante de la banda, Nacho Hernández explicó en entrevista con Periódico Central, que esta canción se creó a mediados del 2016 en las regiones de la Franja Roja y que está registrada ante el Registro Público de Derecho de Autor.

La canción nace de lo que dicen las noticias en la radio, el internet y la televisión de lo que pasa en Puebla, de las explosiones. Nosotros no estamos involucrados, somos compositores que expresamos la cotidianidad”.

La banda de cuatro integrantes es originaria de la capital y tienen una trayectoria de años haciendo música tropical y cumbia. Ahora debutan con tres canciones norteñas: “Descansen en Paz”, “Fin de Semana” y “Del Triángulo Rojo”.

AL RITMO DE SONIDERO

No sólo existen canciones para quienes se dedican al robo de combustible, sino también armonías que incentivan a comprar el “huachicol”.

En un ritmo bailable sonidero “La cumbia del Huachicol” de Chikos Kumbia convoca que ante los gasolinazos se compre el hidrocarburo ilegal y hace referencia de su venta en el trayecto de los municipios de Tehuacán, Amozoc y Puebla.

“Ahora yo te invito a bailar, esta rica cumbia disfrutar, el tema del momento es huachicol, bailemos con sabor este cumbión. De Tehuacán a Puebla ya llegó, Tepeaca, Palmarito y Amozoc (…) Gasolinazo, yo uso el huachicol”.

EN LA BURLA…

A manera de parodia y crítica hacia el entonces presidente de la República, Enrique Peña Nieto (2012-2018), el grupo local Adolfo Loaiza y BDC interpreta la canción “Cumbia del Gasolinazo” en la que justifica que, ante los aumentos a los combustibles, no le queda de otra más que comprar el “huachicol”.

En el video se observan a dos personas con sus galones de gasolina bailando el coro, que pide conseguir el “huachicol” para seguir su camino, mientras se traslada en un burro en medio del campo. El cantante envía un saludo a los habitantes de Acatzingo, municipio enclavado en la zona del Triángulo Rojo.

“Con tanto aumento a dónde va a parar, ahora no tengo ya ni para tragar (…) El gasolinazo que no puede parar, ahora el huachicol tengo que conseguir…”

LA MÚSICA QUE ESCUCHAN

Los corridos en el género norteño es la música que ameniza las fiestas, encuentros de amigos y caminos carreteros de los conocidos huachicoleros.

La vida es de estar arriba y abajo. La vida, es como un columpio: “cuando sube se siente bonito, pero cuando baja, eso duele mucho”, cita la canción “El Columpio”, de los Cadetes de Linares, que reza en el pensamiento de los huachicoleros y en el que se reflexiona que la riqueza se tiene, pero puede perderse en cualquier momento.

Historias de violencia, pobreza, antihéroes, religiosas y de la muerte son las preferidas de este sector poblacional. Esta es una lista de sus grupos favoritos:

“Los Plebes del Norte”, “Los Inquietos del Norte”, “Los Cadetes de Linares”, “Los Huracanes del Norte”, Vicente Fernández, “Los Tigres del Norte”, Las canciones del compositor Lorenzo de Monteclaro, “Los Rieleros del Norte”, Las canciones del compositor Gerardo Reyes, “Los Tucanes de Tijuana”, “El Komander” y Las canciones de Lupillo Rivera.

EL FUNERAL DE UN HUACHICOLERO

El 3 de septiembre por la noche, Félix Aguilar Caballero, alcalde del Partido Verde Ecologista electo en las pasadas elecciones del 2018 en Nopalucan de la Granja, fue recibido por un grupo armado en el crucero de la carretera Nopalucan-Ixtiyucan. Los sujetos dispararon en su contra cuando manejaba un automóvil Volkswagen Jetta de color rojo, donde murió.

Félix Aguilar Caballero era conocido como “El Tanque”: fue policía judicial, inspector y dos veces presidente auxiliar de Santa María Ixtiyucan, en donde era querido “por hacer mucho más que lo que haría un presidente municipal”, según dijeron sus simpatizantes y familiares.

La tarde del 5 de septiembre fue despedido a ritmo de banda y narcocorridos, sus simpatizantes lo acompañaron hasta el cementerio de la junta auxiliar de Santa María Ixtiyucan y le dedicaron el tema “El Paciente” del cantante de banda y corridos de Alfredo Olivas, que hace alusión a un herido en una balacera.

Versiones de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, señalaron que “El Tanque” controlaba desde 2011 el huachicol y, a partir del 2016, el robo de carga de trenes y camiones en la zona de Nopalucan de la Granja y municipios colindantes.

EL OUTFIT HUACHICOLERO

Los huachicoleros normalmente visten con una gorra que colocan encima de la capucha de su sudadera holgada. Usan playeras de manga corta y de tallas grandes. Portan pantalones de mezclilla oscuros para ocultar la suciedad y que no sean detectados por la policía.

Los halcones utilizan playeras estampadas de manga corta, pantalones azules de mezclilla, cadenas y llevan hasta tres celulares para comunicarse con sus patrones.

LOS NIÑOS DE LA NACIÓN HUACHICOL

Son las 3:00 de la tarde en la comunidad de Benito Juárez, Tepeaca, y hay una fuerte persecución entre los militares y dos huachicoleros que, con su camioneta Ford, se dirigen a la carretera federal en dirección a Tehuacán.

Hay balazos y nadie ha caído muerto. La gente se esconde: las mujeres lloran, los niños salen con la pistola para contraatacar, y los padres huyen para evitar ir a prisión.

Pasan 15 minutos y ahí, junto al Arco de Seguridad en Cuapiaxtla, caen muertos cuatro soldados por los 15 disparos de una “cuerno de chivo”. Los huachicoleros han triunfado y se van con el patrón a festejar el combate con un buen Buchanan’s.

En realidad, todo lo anterior nunca ocurrió, es producto de la imaginación de un grupo de niños que viven inmersos en la huachicultura.

Son los niños y jóvenes quienes administran los grupos secretos en Facebook que venden la gasolina ilegal. Foto: Periódico Central

Son juegos de pequeños en el campo cuyas camionetas no son más que la carretilla que sirve para dar la pastura a los borregos y las balas de las supuestas AK47 son un par de piedras que están en medio de los cultivos.

“Ya los chiquillos ven normal a los huachicoleros, dicen que de grandes quieren ser como ellos, ya andan armados y preparándose en Palmar del Bravo”, dijo Jazmín Avalos, habitante de la comunidad de Candelaria, Felipe Ángeles.

En redes sociales como Facebook se ofertan camionetas de juguete con sus galones a control remoto con un costo de hasta 800 pesos. Durante la pasada temporada de Día de Reyes, en enero del 2019, volvieron a verse fotografías de camioncitos huachicoleros como opciones entre los regalos para los niños poblanos.

Javier Pérez, otro de los habitantes, afirma que los niños, junto con sus madres, salen a la calle o caminos a vender la gasolina.

“La gente vigila y avisa, les regalan un galón y son los mismos niños los que despachan”.

En una vivienda en Palmarito, en el municipio de Quécholac, los menores sirven el hidrocarburo e incluso hay testimonios que un pequeño tuvo la idea de comprar pistolas similares a las que están en las gasolineras para agilizar la expedición del combustible.

Son los niños y jóvenes quienes administran los grupos secretos en Facebook que venden la gasolina ilegal hasta en 7 pesos y que llevan al máximo su creatividad para hacer memes de las explosiones y frases huachicoleras.

Los huachicoleros hacen grandes aportaciones para los festejos patronales de los barrios. Foto: Periódico Central

LA RELIGIÓN

En las comunidades del Triángulo Rojo la población es católica, los huachicoleros hacen grandes aportaciones para los festejos patronales de los barrios, se ofrecen a adornar altares y pagan misas a favor de la comunidad.

Cierto es que los párrocos en las celebraciones eucarísticas de cada domingo piden a los fieles “no meterse en problemas”, no incitar a la violencia y ser un buen ejemplo para los niños.

Igual que los narcotraficantes le rezan a su santo, Jesús Malverde, los ladrones de combustible a Pemex en Puebla tienen ya a su Santo Niño Huachicolero, que en estas fiestas de la Candelaria fue el atractivo principal entre los habitantes del municipio de Palmar de Bravo.

El 26 de marzo del 2017, el propio arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa hizo un llamado a los católicos a no encomendarse a esta figura religiosa pues es “distorsión” de la devoción al niño dios “que no entra en la piedad de la iglesia”. A pesar de esto, durante 2018, la moda del Niño Huachicolero persistió como una de las vestimentas más utilizadas.

Sin Embargo
Ciudad de México
Jueves 17 de enero de 2019.

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