"Un llamado a la reconciliación": AMLO celebra los resultados del conteo rápido Featured

AMLO saluda a seguidores y muestra su dedo después de haber votado. Foto por Hans-Maximo Musielik. AMLO saluda a seguidores y muestra su dedo después de haber votado. Foto por Hans-Maximo Musielik.


 “Sobre aviso, no hay engaño”. AMLO advierte que no permitirá corrupción, ni de amigos ni familiares


“Presidente, presidente, presidente”. Los seguidores de AMLO lo arroparon a su llegada al búnker de campaña instalado en el hotel Hilton, en el centro de la Ciudad de México. Hacía unos minutos que tanto Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), como el propio presidente Enrique Peña Nieto, habían reconocido el triunfo del tres veces candidato presidencial, ante el asombro y la ovación de cientos de simpatizantes apostados frente a la Alameda central.

Los gritos de apoyo alcanzaron su máxima expresión cuando el líder izquierdista dijo: “Bajo ninguna circunstancia permitiré la corrupción ni la impunidad. Sobre aviso, no hay engaño. Y en eso incluyo a compañeros de lucha, a amigos y familiares. Un buen juez por su casa empieza”.

El candidato de Juntos Haremos Historia también hizo “un llamado a la reconciliación, a poner por encima de los intereses personales, el interés superior, el interés general, como lo afirmó en su momento Vicente Guerrero: ‘La patria es primero’”.

Ahí mismo aclaró que “el nuevo proyecto de nación apuesta por una auténtica democracia, no apostamos por establecer una dictadura, ni abierta ni encubierta… habrá libertad empresarial, libertad de expresión, libertad de creencias”.

Frente a Estados Unidos, dijo, “buscaremos una relación de amistad y de cooperación para el desarrollo, siempre basada en el respeto mutuo y en el respeto a los migrantes”. Y reconoció el comportamiento respetuoso del presidente Peña Nieto, así como la pluralidad de los medios. Los aplausos y algunas risas surgieron cuando expresó: “Y mi gratitud a las benditas redes sociales”.

Momentos antes de su aparición en el búnker del Hilton, el alarido de los seguidores apareció cuando Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, divulgó los resultados del conteo rápido realizado por las autoridades electorales. Eran las 23:03 horas cuando los aplausos se sucedieron, tanto dentro del búnker instalado en el hotel Hilton, como entre los cientos de personas reunidas frente a la Alameda.

El conteo rápido estima que López Obrador obtendrá entre 53 y 53.8% de los votos, frente al 22.1/22.8% de su más cercano competidor, Ricardo Anaya, de la alianza Por México al Frente (PAN, PRD y MC). José Antonio Meade, abanderado de Juntos por México (PRI, PVEM y Panal), quedará en 15.7/16.3%. A la zaga, el candidato independiente Jaime Rodríguez “El Bronco”, con 5.3/5.5%.

Los simpatizantes del candidato de Juntos Haremos Historia hicieron una valla en el cuarto piso del Hilton, para despedir AMLO, con sonoros gritos: “Presidente, presidente, presidente”. Y de ahí la mayoría comenzó a caminar hacia el Zócalo, donde vendría el festejo con el pueblo.

Una fiesta de murmullos y abrazos: la casa de campaña de AMLO

Los capitanes de la campaña de la coalición Juntos Haremos Historia fueron llegando al hotel Hilton, en el centro de la Ciudad de México, luego de las seis de la tarde. Se reconocían en el lobby, se abrazaban, sonreían, hablaban en voz baja. Por ahí pasaron, entre otros, Olga Sánchez Cordero, Tatiana Clouthier, Javier Ximénez Espriú, Alejandra Frausto, Antonio Attolini, Gabriela Cuevas, Mario Delgado, Yeidckol Polenvsky.

Afuera, en la calle, podía verse cómo iban llegando contingentes de ciudadanos organizados y transeúntes que preguntaban qué estaba pasando frente a la Alameda Central. Llamaban la atención esas tres pantallas gigantes dispuestas afuera del hotel habilitado como casa de campaña, así como la inocultable llegada de decenas de policías que se iban repartiendo por las calles aledañas.

“Nosotros no pudimos votar, se acabaron las boletas, pero nos dijeron que aquí iba a estar AMLO”, comenta una veinteañera. “Si no pudimos votar, tenemos que apoyar”, complementa su madre. Otros ciudadanos iban ocupando las aceras, las fuentes, las bancas. Unos compraban esquites, otros algodones de azúcar. Muchos observan con atención.

El abrazo entre Olga Sánchez Cordero, propuesta como secretaria de Gobernación en un eventual gobierno de López Obrador, y Tatiana Clouthier, vocera de la campaña presidencial, parece haber conmovido a unos turistas que preguntan: “¿Quiénes son ellas?”. Una chica les responde: “Ellas serán las ‘meras meras’ del gobierno de López Obrador”. Los extranjeros parecen no comprender qué significa “las meras meras”, esa expresión mexicana para nombrar a personas influyentes.

A Clouthier se le resbalaban algunas lágrimas en cada abrazo, a Sánchez Cordero no le cabía la sonrisa. Cuevas se paseaba con la frente en alto. Attolini daba palmadas por doquier. En ese lobby había una fiesta de murmullos. La sensación de celebración no podía confirmarse aún con encuestas de salida confiables. Apenas pasaban de las siete de la noche.

Sin embargo, poco después de las ocho de la noche, el propio José Antonio Meade, candidato de la alianza encabezada por el PRI, reconoció que los resultados electorales no le serían favorables, y deseó suerte a Andrés Manuel López Obrador, quien se perfilaba como el próximo presidente de México.

Los gritos de los lopezobradoristas afuera del búnker de campaña comenzaron a reproducirse. “Presidente, presidente, presidente”. “Es un honor, estar con Obrador”. “Muera el PRI, muera el PRI”.

Media hora después, Ricardo Anaya admitió también que las tendencias favorecían a López Obrador. El candidato del frente liderado por el PAN, reclamó que el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de la PGR, había lastimado su campaña presidencial, pero comentó que eso no empañaba el triunfo de López Obrador..

Al tiempo que los seguidores de AMLO se iban multiplicando a las afueras del Hilton, el staff del candidato seguía reunido en salones privados del hotel. Legitimado por sus dos contendientes, AMLO se preparaba para dar la cara a sus seguidores, en este, su tercer intento por lograr la presidencia de México.

El policía se aleja de la mampara donde votará el candidato. Saca su celular y comienza a tomarle fotos. Tras la reja que separa el centro de votación de la calle, los reporteros gritan: “Andrés Manuel, Andrés Manuel” o “candidato, voltea a las cámaras”. El policía sigue tomando fotos al tiempo que Beatriz Gutiérrez Müller, comienza a grabar un video de su esposo, Andrés Manuel, depositando las boletas electorales en las urnas. Otros cuatro policías se ponen en cuclillas, dos de ellos toman fotografías de López Obrador, quien viste traje negro y camisa blanca.

El candidato de la coalición Juntos haremos historia llegó a las 7:20 de la mañana, acompañado por su esposa y sus cuatro hijos, José Ramón, Andrés Manuel, Gonzalo Alfonso y Jesús Ernesto. La casilla ubicada en el rumbo de Copilco, al sur de la Ciudad de México, demoró en abrir casi una hora, por lo que el tres veces candidato presidencial pudo votar hasta el filo de las 9 de la mañana.

El centenar de reporteros y fotógrafos ahí reunidos se arremolinaron entorno al candidato de 64 años, quien repetía “Despacito, despacito, poco a poquito”, mientras avanzaba entre el tumulto, y pedía a la concurrencia formar una valla para poder llegar a la fila de votación donde lo esperaban ya formados sus hijos mayores. “Cuidado, cuidado, no lo vayan a tirar”, gritó una vecina. “No vayan a tumbar a mi futuro presidente”, dijo otra señora. “Hagan valla, hagan valla”, comentó un joven. “Háganme valla, háganme valla”, pidió el candidato. A trompicones, López Obrador logró acomodarse en el inicio de la fila.

“Más que una elección, será un referéndum, un plebiscito. La gente va a decidir entre más de lo mismo y un cambio verdadero. Estamos a punto de iniciar la cuarta transformación de la vida pública, luego de la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana”, comentó el líder izquierdista postulado por una alianza integrada por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES).

Los vecinos iban llegando a cuenta gotas, mientras los automóviles que pasaban sobre Avenida Insurgentes Sur se detenían para tomar imágenes del candidato hundido en un remolino humano que sostenía cámaras de foto y video. La cabellera blanca del tres veces candidato se movía de a poco, literalmente abrazado por un policía con cara de susto que iba a sus espaldas, hasta que logró llegar al Jetta blanco que lo trasladaría a sus oficinas de campaña, ubicadas en la céntrica colonia Roma.

Una anciana que había llegado con su tanque de oxígeno miraba de lejos la partida del candidato, al tiempo que otra mujer de edad caminaba lento con su andadera. Dos jóvenes —primeros votantes— observaban atentos el frenesí. De pronto se escuchó el alarido tímido de algunos de sus seguidores: “Es un honor, estar con Obrador”.

“Será un cambio ordenado y profundo, vamos a desterrar del país a la corrupción”, había dicho momentos antes de entrar al centro de votación. “Es importante que, tan sólo pase la elección, iniciemos una etapa de reconciliación nacional”, comentó entre el gentío.

El productor y documentalista mexicano, Epigmenio Ibarra, observaba los acontecimientos a lo lejos, al igual que César Yáñez, vocero del candidato presidencial. Junto a ellos, un grupo de vecinos se preguntaban si habría “riesgos de fraude electoral, como siempre”, o si esta vez “el sistema sí lo dejaría ganar”. Uno de ellos exhaló la expresión que convoca a la suerte: “Changuitos, changuitos”. Y trenzó su dedo índice con el anular, de la mano izquierda.

VICE México
Salvador Frausto
Ciudad de México
Lunes 2 de julio de 2018.

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