Apunte del debate


    Jesús Silva-Herzog     

Un debate no es una partida de ajedrez. Los precedentes no desaparecen en el tablero. No es el cálculo, ni el argumento lo que otorga la victoria. Un debate es un episodio más de una contienda. El más visible pero rara vez el decisivo. Es un partido que no empieza con el marcador en 0 - 0. Quienes han de dar el veredicto están ya, en su mayoría, comprometidos. Antipatías y simpatías definen la manera en que vemos un debate. Vemos un debate para reforzar lo que sabemos, para desestimar lo que nos fastidia. Por eso solamente una verdadera conmoción escénica puede tener efecto electoral. No la hubo anoche.

Llegaron al Palacio de Minería con el anuncio de que la contienda estaba prácticamente concluida. La encuesta que Reforma publicó el pasado miércoles anticipa elecciones no competidas. El primer lugar es firme, la disputa es por los sótanos. Si hay un voto del miedo éste se mueve por el temor de que las cosas permanezcan en su sitio. La estabilidad es caótica parecen decirnos los encuestados. Si hay peligro por delante es que las cosas sigan igual. Miremos la encuesta: el 28% cree que una presidencia de José Antonio Meade provocaría inestabilidad. Es con él con quien la mayoría asocia la frase "Es un peligro para México." No es absurdo que así sea. Nada peor que el que las cosas sigan igual. ¿Será que en el México de hoy el radicalismo es la opción conservadora?

La elección más trascendente en la historia reciente de México llegará precedida de la elección más aburrida. Los adversarios no han podido despegarse de la estación de salida. La de Anaya y la de Meade son, hasta el momento, campañas fallidas. El formato del debate fue una mejoría a los que conocíamos. Una mejoría pequeña pero notable. Aún tenemos miedo a la fluidez y la espontaneidad. Se permitió la repetición de las fórmulas machacadas pero en momentos llegó a asomarse la personalidad de los candidatos. Los moderadores hicieron un trabajo notable. A pesar de las restricciones, lograron hacer preguntas incisivas y sorprendentes. Insistieron cuando los candidatos pretendían rehuir el cuestionamiento. Ha sido, en ese sentido, el mejor debate presidencial que hemos tenido.

El candidato del PRI fue el cartón que conocemos. El candidato del PRI tuvo que leer un texto para comunicar que su esposa fue asaltada. Ni siquiera al hablar de un momento traumático en la vida de su esposa logra comunicar emociones. El técnico no es capaz de salirse de su libreto cuando se le pide una aclaración indispensable. La imaginación está proscrita en su prédica. Su discurso no es un relato: es el índice de un libro de política pública. A nadie le interesaría adentrarse en sus capítulos. Penosos fueron sus intentos humorísticos. No parece tener futuro su candidatura.

Ricardo Anaya pudo mostrar su elocuencia. Habló con claridad, ordenadamente. Logró combinar idea y ataque. Al escuchársele, puede verse a un hombre que piensa y que no se tropieza con las palabras. Exhibió las evasivas de López Obrador que no llegó a contestar las preguntas concretas que le formulaba. A mi juicio fue el polemista más hábil de la noche. Fue ordenado y certero. Logró asestar algunos golpes a López Obrador pero difícilmente podría decirse que logró la contundencia necesaria. Logró tal vez su objetivo. Con su desempeño de anoche puede afirmarse como el único adversario del puntero.

López Obrador fue él mismo. Trató de administrar su ventaja pero lo hizo con desprecio a la cita. Reiterativo, coherente e incapaz de mantener atención en las intervenciones de los otros. Como pudo verse en el debate, no puede encontrarse en él la chispa de una idea fresca. Regresaron los niños de pecho, la gran reserva de valores espirituales, las escobas que barren como se barren las escaleras, el peje que no es lagarto, la Cuarta Transformación.... Sigue siendo inquietante la incapacidad del candidato puntero para escuchar a los otros y de respetar las ideas que no coinciden con las suyas. A López Obrador le aburren las voces que no son la suya.

No es probable que se muevan las tendencias con el debate de anoche pero creo que quien mejor jugo sacó de la oportunidad de anoche fue el candidato del Frente.

Reforma
Jesús Silva-Herzog Márquez
Ciudad de México
Lunes 23 de abril de 2018.

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