"¡No al muro!", mexicanos protestan durante visita de Trump a California

 El presidente de EU, Donald Trump (c), revisa los ocho prototipos del muro fronterizo, en San Diego, California. Trump visitó el martes ocho prototipos del muro de 2,000 km que quiere construir en la frontera con México (Xinhua/K.C. Alfred/San Diego Union-Tribune/ZUMAPRESS)  El presidente de EU, Donald Trump (c), revisa los ocho prototipos del muro fronterizo, en San Diego, California. Trump visitó el martes ocho prototipos del muro de 2,000 km que quiere construir en la frontera con México (Xinhua/K.C. Alfred/San Diego Union-Tribune/ZUMAPRESS)


     MEXICO, 13 mar (Xinhua) -- Oswaldo apoya una piñata con la forma del presidente estadounidense en la valla que separa Tijuana de San Diego como símbolo de protesta. "¡Trump! ¡Escucha! ¡No queremos tu muro!", corea en grupo desde suelo mexicano.

     Justo del otro lado de la placa metálica, Trump revisa los ocho prototipos del muro que quiere levantar en los 3.200 kilómetros de frontera con México. "Me gusta el prototipo a través del que se puede ver", opina mientras sigue averiguando: "¿Qué tenemos por aquí?".

     Detrás de los bloques de nueve metros de alto que el republicano inspecciona, rodeado de efectivos de la Patrulla Fronteriza y agentes del Servicio Secreto, se han colocado varios remolques de camiones para tapar la visibilidad desde el lado mexicano, a unos metros de distancia.

    "¡No al muro! ¡No al muro!", repiten mientras tanto Oswaldo y otra treintena de miembros de la organización Alianza Migrante Tijuana en una calle del barrio Las Torres desde donde se aprecian los prototipos.

     Desde que hace unos días se anunció el viaje de Trump a la zona de Otay, en San Diego, los activistas mexicanos han estado elaborando una piñata de papel con la forma del presidente estadounidense.

     La intención del grupo era prenderle fuego durante la manifestación para mostrar su enojo con la política migratoria de Trump, pero la Policía mexicana les pidió que no lo hicieran para evitar incidentes con las llamas.

     Resignados, colocaron el muñeco de papel, con su traje, corbata y cabello amarillo, en la valla que desde la década de los noventa del siglo pasado divide las dos ciudades y de la cual también colgaron grandes carteles con consignas contra el muro ante la mirada de los funcionarios mexicanos.

    "Está mandando el mensaje a toda nuestra gente, a los demás países del continente y al mundo entero de que va a poner ese muro tan grande y de que no quiere saber nada de nuestra gente allá en Estados Unidos", dice a Xinhua José María García, coordinador de la alianza conformada por organizaciones sociales que apoyan a los migrantes en la frontera noroeste del país.

     García, quien dirige un albergue que brinda cama y alimento a los mexicanos deportados, advierte de que un muro de las características planteadas por Trump sólo llevaría a los migrantes a buscar rutas más riesgosas para cruzar a Estados Unidos.

     Según recuerda, el también magnate de los bienes raíces sustentó el plan cuando era precandidato con el argumento de que los migrantes mexicanos en Estados Unidos eran asesinos y criminales que llevan drogas, cuando en realidad, recalca, se trata de personas trabajadoras.

    "Hay un señalamiento muy fuerte del señor Trump hacia la comunidad migrante, específicamente a los mexicanos que radican allá y a quienes ha criminalizado", agrega.

     La primera visita de Trump como presidente al estado de California, bastión demócrata, acumuló al menos otra protesta en calles de Tijuana y varias más del lado de San Diego.

     Para cuando el republicano aterrizó en el Air Force One en la estación aérea de la Marina en Miramar, a unos 46 kilómetros de Otay, la gente estaba ya apostada frente a la garita fronteriza de San Ysidro y en otros puntos de la ciudad del sur de California con carteles que decían "Bridges Not Walls" ("Puentes, No Muros").

    "Yo soy de San Diego y nunca he solicitado una pared. No queremos eso", respondió el diácono José Luis Medina a los periodistas en una manifestación de la organización religiosa San Diego Organizing Project.

     El propio gobernador de California, Jerry Brown, envió la víspera una carta abierta a Trump en la que escribió que su estado se concentra en levantar puentes y no muros, y subrayó que su estado es una entidad próspera porque recibe a migrantes e innovadores de todo el mundo.

     Por su parte, el congresista demócrata Juan Vargas manifestó su desacuerdo con la visita del presidente al estado estadounidense donde más mexicanos viven, con una población mayor incluso que la de varias entidades de México. "No es bienvenido", espetó en un mitin en San Diego.

     Algunos analistas han asegurado que el duro discurso de Trump y las medidas migratorias que ha puesto en marcha son en sí un muro intangible para aislar a Estados Unidos, pues en buena medida se trata de palabras y acciones para desalentar o generar miedo entre los indocumentados.

     No todo en la jornada fue oposición al muro, pues varias decenas de simpatizantes de Trump se congregaron en Otay para pedir su construcción mientras sostenían carteles con consignas sobre fronteras seguras y deportación de migrantes.

     El muro es una propuesta que Trump abandera desde que en 2015 anunció que contendería a la Presidencia como medida para frenar el paso de drogas y migrantes, pero hasta ahora el Congreso no ha autorizado los 18.000 millones de dólares que se necesitan para su construcción.  

     Trump ha dicho que, de una u otra forma, se cargará el costo de edificarlo a México, algo que el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ha descartado reiteradamente y que ha llevado a momentos ríspidos entre ambos.

     Para el académico del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, Raúl Benítez Manaut, la visita del republicano a los prototipos sólo es un mensaje al Congreso de su país y al Gobierno mexicano de que continúa con su proyecto.

    "Es una especie de exhibición o de 'show' para ejercer presión hacia el Congreso de Estados Unidos y hacia el Gobierno de México", dijo a Xinhua. Es para darse gusto a él mismo y (mostrar) que no traiciona sus mandatos de campaña".

     Hasta ahora, la promesa de campaña y eje central de la política migratoria de Trump se reduce a los prototipos por los que se paseó durante unos 25 minutos antes de regresar a la base de Miramar, donde habló ante efectivos militares.

     Desde octubre, cuando se construyeron, los cruces por la desértica zona no se han frenado e incluso migrantes que los observan han comentado a la prensa que dudan de que un muro detenga a quienes aspiran a pasarse al vecino país.

     Los prototipos parecieran ser, por el momento, más una atracción turística para estadounidenses que llegan a Tijuana en giras turísticas especiales para conocerlos. La víspera, el subsecretario de Turismo del estado de Baja California, Ives Lelevier, reveló que dos agencias los ofrecen como paradas en sus itinerarios.

    "Si no tenemos un muro, no vamos a tener país", advirtió Trump después de escuchar las explicaciones de la Patrulla Fronteriza sobre las edificaciones.

     A su espalda, no muy lejos, los gritos de los mexicanos reunidos frente a la oxidada valla metálica seguían: "¡Trump! ¡Escucha! ¡No pagaremos tu muro!”.

Xinhua
Luis Brito y Wu Hao
California, Estados Unidos
Martes 13 de marzo de 2018.

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