Colima.-El escritor y periodista Juan Villoro consideró preocupante y grave la aplicación de recortes presupuestales para ciencia, educación, cultura y salud, pues a su juicio “un país sano en todos los sentidos requiere de estos apoyos” y “es un gasto social que no se debería recortar”.

Ese gasto “de por sí es muy exiguo”, pues el presupuesto total de México para cultura representa “menos de una cuarta parte del 1% de los egresos federales, es decir, no llega al .25% el presupuesto de la Secretaría de Cultura, incluyendo el INBAL y el INAH, entonces es realmente raquítico y recortar eso me parece que es muy grave”, subrayó.

En tal sentido, Villoro llamó a reconsiderar la decisión, aunque también reconoció que “es muy importante que se cuestionen gastos, que se discutan y que se haga un auténtico diagnóstico y se diga ‘aquí hay aviadores’, ‘aquí hay gastos inútiles’, ‘aquí hay privilegios innecesarios’, y reducir y eliminar eso, pero una vez que se haga el diagnóstico saber dónde se invierte de manera productiva y positiva, porque no podemos prescindir de la cultura, el conocimiento, la educación y sobre todo la salud, que ha habido recortes también preocupantes”.

En el marco del Cuarto Encuentro de Niñas y Niños Lectores, el escritor estuvo en esta ciudad para sostener un conversatorio con estudiantes de nivel primaria, en el auditorio del Archivo Histórico del Municipio de Colima, promovido por el Colectivo Charangay.

Sobre ese evento, Villoro calificó como extraordinario que se promueva la lectura de una forma “tan juguetona, tan divertida, con tanta participación de los niños, involucrando el teatro, la música, y para mí ha sido un privilegio estar platicando con ellos”.

En el plano nacional, consideró importante que en Badiguarato, Sinaloa, se lanzara una iniciativa de plan lector; además, destacó las acciones del Fondo de Cultura Económica para abaratar el costo de los libros e impulsar más la literatura infantil.

“Me parece importante la iniciativa de Paco Ignacio Taibo II de llevar la feria de libros para niños a distintos lugares de la República, porque hasta ahora se concentraba en la Ciudad de México, como tantas cosas, y la idea que tiene Paco, que me parece muy importante, es hacer tres ferias: una en el sur, la de la Ciudad de México y otra hacia el norte del país, que ya es un principio de distribución mayor de la lectura. Me parece que son iniciativas a las que hay que dar un voto de confianza”.

De acuerdo con el también ensayista y guionista cinematográfico, en materia de promoción de la lectura hay mucho por hacer, pues “nos quejamos en todas las épocas con buenos argumentos, con razón, pero también vemos que hay iniciativas como ésta que nos llenan de entusiasmo y de esperanza en el futuro de la lectura”.

A juicio de Juan Villoro, se requiere concientizar a todas las familias sobre la necesidad y utilidad de motivar a los niños a leer, y se mostró convencido de que la manera más eficaz de transmitir el placer por la lectura es convertirla en una forma del afecto.

“Cuando una madre, un padre o un hermano mayor le lee a un niño, está transmitiendo no solamente la historia, sino también emociones, y le está diciendo al niño: ‘yo te aprecio’, ‘yo te quiero’, entonces ese niño va a recordar siempre que detrás de cada libro está este afecto familiar; si nosotros podemos compartir de esa manera la lectura, estamos creando lectores; para ello es importante que desde las escuelas, las editoriales y las ferias involucremos a las familias para que puedan compartir de esta manera los libros”.

Refirió que cualquier persona que tuvo la oportunidad de que le leyeran un cuento, siempre va a sentir que ahí hay algo positivo, que ahí hay una semilla de afecto.

“Nosotros muchas veces en los cuentos infantiles leemos esta frase: ‘había una vez…’, que se remonta a ese tiempo pretérito del mundo de las hadas que concedían deseos, pero también podemos decir en nuestra historia personal como lectores: ‘había una voz’. Esa voz es la de quien primero nos leyó cuentos con afecto, nos marcó como lectores y efectivamente plantó esa semilla que después crecería en nosotros”.

La noche de ayer participó en la conferencia concierto “En el jardín azul de tu extravío. Amado Nervo y la canción romántica”, con motivo del centenario de la muerte del poeta nayarita. Junto con el escritor participaron Guillermo Zapata, El caudillo del son, y Hernán Bravo Varela, en un evento organizado por la Fundación Cultural Puertabierta A.C. y el gobierno del estado.

Proceso
Pedro Zamora Briseño
Colima, Colima, México
Viernes 28 de junio de 2019.


Fue el gran personaje de nuestra comedia del arte, capaz de derrotar las miserias de lo real con los disidentes recursos de la risa, la inventiva y la sensualidad
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Los poetas tienen un íntimo acuerdo con el cielo. César Vallejo anunció que moriría bajo un aguacero y Fernando del Paso falleció un miércoles llovido desde el martes, a cincuenta años del movimiento estudiantil del 68, episodio esencial de su novela Palinuro de México.

En 1996, en su discurso de ingreso al Colegio Nacional, Del Paso definió su concepción totalizadora de la escritura: “Llamo poeta, que quede dicho de una vez por todas, a todo escritor, ya sea su oficio no sólo la hechura de poemas, sino también de dramas, comedias, cuentos o novelas, a la manera en que lo hizo Walter Muschg en su Historia de la literatura, ese maravilloso estudio que, como pocos, nos presenta los múltiples avatares en los que ha encarnado el poeta a través de los siglos, para su felicidad o su miseria: vidente, mago, profeta, semidiós, paria, acusado, víctima, héroe, ángel caído”.

Para Dante, la imaginación es el sitio donde el poeta rompe los límites de la realidad y modifica el clima; en consecuencia, es un lugar en el que llueve. No es casual que Vallejo anhelara un sepelio bajo un cielo roto ni que Del Paso muriera bajo la tormenta. Ningún novelista merecía tanto como él los atributos mágicos del poeta, destino que cumplió ocasionalmente en verso y casi siempre en una prosa torrencial y eléctrica, cargada de sentido del humor.

Nacido en 1935, se convirtió en el primer novelista en ser publicado por la naciente editorial Siglo XXI. Con olfato infalible, el editor Arnaldo Orfila decidió que José Trigo fuera el buque insignia de un catálogo aún por definirse. Y no se equivocó. Del Paso recibió en 1966 el Premio Xavier Villaurrutia por su recreación del mundo ferrocarrilero que había sido cantado en los corridos y aun aguardaba una historia tan larga como las vías que decidieron la Revolución, la Guerra Cristera y el movimiento ferrocarrilero de 1959.

Con pulso joyceano, Del Paso reinventó el habla, buceó en la consciencia de sus personajes y ejerció una “dinámica de los exhaustivo”. Sólo se ocupaba de un tema si podía agotarlo. En 1977, Palinuro lo llevó a los avatares de un estudiante de medicina y repasó con minucia los misterios del cuerpo humano. Tratado de erotismo y patología, recuperación de la plaza de Santo Domingo —sede de la Inquisición y la Facultad de Medicina—, la novela fue comparada por Severo Sarduy con la Venus de Dalí, que tiene cajones en el cuerpo y se puede abrir por muchas partes.

Diez años después, Del Paso construyó otra catedral, Noticias del imperio, sobre las desventuras históricas de Maximiliano de Habsburgo y las desventuras mentales de su esposa Carlota.

Además estas piezas de largo aliento, Del Paso practicó el dibujo y la escultura, escribió luminosos ensayos sobre el Quijote, un recetario razonado de cocina mexicana, poemas para niños, un drama sobre la muerte de García Lorca, una novela policiaca y cientos de páginas periodísticas. Cubrió el Mundial de España en 1982 y condenó con pulso certero la dictadura de Pinochet y los abusos del PRI.

Nacido en 1935, dejó México después de la matanza de Tlatelolco. Participó en el programa de escritores de Iowa, donde inició un exilio voluntario que duraría hasta 1992. En Londres y París encontró el tiempo para escribir obras cuya extensión competía con la eternidad. Al volver a México se instaló en Guadalajara, donde logró un extraño milagro. Juan José Arreola se había jubilado de la literatura escrita para ejercer los evanescentes prodigios de la oralidad. Durante años prometió un libro sobre su vida, Memoria y olvido. Del Paso lo puso ante una grabadora y se convirtió en amanuense del autor de Confabulario. Este acto de generosidad produjo un clásico instantáneo.

Cada vez que recibía un premio, Del Paso aludía a los quebrantos de la “suave patria” mexicana. Así lo hizo en Mérida, al recibir el Premio José Emilio Pacheco, y en Alcalá de Henares, al recibir el Cervantes. En momentos de aceptación, refrendaba su inconformidad.

Para sobreponerse a las dificultades de la página en blanco, usaba una prenda gastada por el uso, la camisa que heredó del poeta José Carlos Becerra, muerto a los treinta y tres años. Superados los borradores, aparecía en público con corbata roja y camisa amarilla. Ningún escritor mexicano se ha vestido con más colores.

Fernando del Paso fue el gran personaje de nuestra comedia del arte, capaz de derrotar las miserias de lo real con los disidentes recursos de la risa, la inventiva y la sensualidad.

El País
Juan Villoro
Ciudad de México
Domingo 18 de noviembre 2018.


Juan Villoro

Las frutas son relojes suaves; miden las horas mientras maduran. En ocasiones, los pájaros se adelantan a probar los higos que el jardinero quería dejar más tiempo en el árbol. En otras, la fruta envejece sin ser tocada como un verso de Pellicer, donde “hay azules que se caen de morados”. No es fácil calcular si el calendario ya hizo su trabajo en las sandías y los expertos se las llevan al oído para escuchar el latido que sólo producen las cucurbitáceas.

Ciertas frutas son francamente veleidosas. El mamey es un modelo de temperamento confuso. Dos ejemplares de idéntica perfección ovoide pueden encerrar carnosidades del todo diferentes. Los vendedores suelen quitar una parte de la cáscara para mostrar la cárdena maravilla de la pulpa, pero esto acarrea un indudable inconveniente: al contacto con la intemperie, el mamey calado se contagia de realidad.

Pensé en esto el martes cuando encontré en el mercado un puesto donde los plátanos verdes se vendían con éxito descomunal. Mi infancia está asociada al olor del plátano maduro. En la lonchera que llevaba al kindergarten (decorada con una imagen del vaquero Roy Rogers), mi madre colocaba un plátano donde el negro ya le ganaba terreno al amarillo. Hasta la fecha, al oler esa fruta próxima a la podredumbre recuerdo los inciertos días de la infancia.

Los compradores que vi el martes mostraban un ánimo opuesto al de mi madre; desdeñaban la fruta en su punto y elegían plátanos del porvenir. “Para el lunes ya están amarillos”, prometía el vendedor. “Es que como no va a haber agua…”, comentó una compradora en forma enigmática.

Me pareció curioso que comprara plátanos con una semana de antelación. Le pregunté al respecto y dijo algo aún más misterioso: “Los compro verdes para verlos”.

Hay personas que sólo pueden contar algo dando rodeos. La mujer pertenecía a una sección de élite de esta categoría. Explicó que cada dos de noviembre pone un altar de muertos para sus padres y prepara tamal de cazuela para recordarlos, guardando una porción para cada uno de ellos. “Con lo del agua, eso se arruinó”, añadió en tono de obviedad.

¿Qué relación tenían los plátanos con sus difuntos? En vez de preguntar esto, dije: “¿Ya suspendieron el agua en su colonia?”. Respondió que el corte estaba programado para el miércoles: “Quería comprar cubetas, pero ya se acabaron”, movió la cabeza en un gesto de decepción. Temí que se desviara hacia otro tema, pero volvió al Día de Muertos: “Sin agua no puedo cocinar”. “¿Y los plátanos?”, me atreví a decir. “¡Ahí está la cosa! ¿Le gusta cómo canta Javier Solís?”. Me declaré fan del charro cantor. Entonces ella dijo algo que desde que empezamos a hablar era lógico en su mente y poco a poco comenzó a serlo en la mía: “A mi papá le encantaba Fruta verde. Conoció a mi mamá cuando era muy chamaca y siempre le decía: ‘Sabor de fruta verde/ de fruta que se muerde/ y deja un agridulce de perversidad./ Boquita de chavala, boquita que reza/ pero que si besa, se vuelve mala mala’. La letra es bien coscolina, ya lo sé, pero mi mamá la oía risa y risa. Mi papá se robó a mi mamá cuando ella no llegaba a los dieciséis y viera lo felices que fueron. A ella le encantaba que le dijera así: ‘mala mala’. Sin agua, nomás no puedo cocinar para mis muertos. Voy a poner esta penca en el altar”.

Mientras hablábamos, más personas llegaron a comprar plátanos verdes. Detrás de cada compra debía haber una historia.

En forma peculiar, la demanda de frutas “aplazadas” tenía que ver con el corte de agua en el Sistema Cutzamala que afectaría a 3 millones 840 mil 148 personas en trece alcaldías de la ciudad. La exactitud de la cifra la volvía casi irreal y parecía invalidar la posibilidad de que alguien se mudara con un pariente que sí tenía agua.

La inminente sequía me llevó a recordar los cinco días aciagos del calendario azteca en que la vida habitual suspendía su curso. Íbamos a padecer las jornadas “sobrantes” que los fundadores de la ciudad incluyeron en su conteo del tiempo.

“Los plátanos son contagiosos; hay que tener cuidado con ellos”, dijo la mujer al despedirse: “Cuando maduran, también maduran las frutas que tienen junto”.

Comprar fruta verde equivalía a comprar una esperanza, un modo de sobreponerse a la ciudad donde el presente sólo era un pretexto para que llegara el porvenir.

Reforma
Juan Villoro
Viernes 2 noviembre 2018.


• Este deporte nos da una noción de pertenencia, porque no sólo lo vemos como tal, sino como algo que nos representa. Es un sistema de representación de la realidad, dijo en la UNAM el escritor y periodista

• El VAR solucionará algunos conflictos, aunque su principal intención es recuperar la credibilidad de la FIFA, acotó

Nadie sabrá nunca si la erudición y oratoria de Juan Villoro en temas como el futbol hubieran podido trasladarse a la cancha. El escritor y periodista también hizo sus ensayos sobre el césped: “jugué en Pumas, me probé en la reserva, pero no duré… y sólo me quedó la literatura”.

En estos tiempos virtuales, de redes sociales, de distractores y de nuevas formas de conducta, el futbol no es el principal modo de escapismo, sino un regreso a la realidad, dijo en la UNAM el autor de por lo menos 33 libros de ensayo, crónica, novela, cuento y literatura infantil.

“Lo es por el simple hecho de que enfrenta a personas reales; ir al estadio será siempre una lección de la realidad, que contrasta, por ejemplo, con un Ronaldinho que juega su propio personaje en videojuego, o con la televisión que ahora sólo cuenta en dónde está la pelota, pero sin desmarques o piques”.

En la conferencia “Futbol e identidad social”, en el auditorio Ricardo Flores Magón de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), el autor de “Los once de la tribu” expuso que este deporte nos da una noción de pertenencia, como ningún otro, porque no lo vemos únicamente como tal, sino como algo que nos representa, “es un sistema de representación de la realidad”.

Literatura

Ante Sergio Varela, profesor del Centro de Estudios Sociológicos de la FCPyS, Villoro dijo que el futbol es ya una narrativa con un final sorpresa. “Llega a nosotros narrado, tiene sus propias mitologías, por lo que agregarle otras no es tan necesario; no obstante, existe para ser contado, se presta más a la crónica y a las tertulias de los aficionados”.

El ganador del Premio Iberoamericano de Letras “José Donoso” 2012 consideró que en el caso del futbol femenil en México no se habla de paridad; ahí se manifiesta un espejo acrecentado de una sociedad patrimonial. En todos los medios no hay una sola dueña o propietaria; la hegemonía es masculina. Además, “hay una disociación entre los que gestionan, ven y practican este deporte”, lamentó.

VAR (Videoarbitraje)

Sobre la implementación del denominado VAR (árbitro asistente de video) en la liga mexicana, subrayó que ante 22 personas que tratan durante 90 minutos de ser valoradas como semidioses, sólo hay uno que procura ser hombre y hace lo que puede: el árbitro.

“Pocas cosas son tan interesantes como que un árbitro se equivoque. El error humano nos constituye, y el VAR interrumpe la emoción, pues tienes que esperar minuto y medio para poder gritar. Sin embargo, solucionará algunos conflictos, si se usa de manera moderada para corregir abusos, quizá tres veces por juego, aunque su principal intención es recuperar la credibilidad de la FIFA”.

El también autor de “Dios es redondo” apuntó que, al no existir un sindicato de futbolistas en México, se vuelven inseguros y esclavos del lujo y de la especulación, porque son traspasados a otros equipos contra su voluntad.

“El verdadero negocio es el traspaso de jugadores, que es fomentado porque en nuestro futbol siguen los torneos cortos y no hay continuidad, incluso con los actuales uniformes, que vuelven a los futbolistas ‘hombres sándwich’, es decir, anuncios ambulantes”.

Estados Unidos 1994 y 2026

En este “corrupto campo del deporte organizado”, el colaborador de la Revista de la Universidad de México expuso que nuestro país ha sido comparsa de Estados Unidos: es una complicidad para dejarle 25 sedes del mundial de 2026, con sólo cuatro para Canadá y tres para sí mismo.

No es la primera vez que sucede algo así. En 1990, en el escándalo de los “cachirules”, rumbo al Mundial de Italia, nuestra selección debió haber sido sancionada a nivel juvenil, y el castigo fue consensuado a todos los niveles con las autoridades mexicanas para que Estados Unidos pudiera asistir a Italia y preparar el mundial en donde sería anfitrión cuatro años después. “Nos perdimos del mejor Hugo Sánchez de la historia”, concluyó.

Puebl@Media
Ciudad de México
Jueves 25 de octubre de 2018.


El escritor mexicano Juan Villoro fue galardonado hoy con el Premio Iberoamericano de Narrativa "Manuel Rojas" 2018, que entrega el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile.

"¡No me diga!, ¡qué maravilla!", señaló el escritor por teléfono tras conversar con la ministra chilena de las Culturas, Alejandra Pérez, luego de ser informado de su galardón.

La ministra detalló que Villoro pertenece a la tradición de los grandes escritores latinoamericanos, cuyos temas y enfoques "interpelan profundamente a todo el continente".

"Su obra incluye novelas, cuentos, crónicas, relatos infantiles, obras de teatro, opiniones y ensayos, y despliega una prosa tan inteligente como malabarista", detalló Alejandra Pérez, al agregar que "una de las marcas de Villoro es su capacidad para tratar los temas más tremendos, sin perder nunca la lejana sonrisa".

Juan Villoro es un escritor y periodista mexicano conocido en toda la región por sus novelas como "El disparo de Argón" (1991), "Materia dispuesta" (1997) y "El testigo" (2004) y también por sus loadas crónicas de fútbol.

Este premio, que se entrega cada año, fue creado en 2012 por el Ministerio de las Culturas de Chile junto a la Fundación "Manuel Rojas", como homenaje al escritor chileno.

Durante la ceremonia, el presidente de la Fundación "Manuel Rojas", Jorge Guerra, dijo que para la institución es "un placer enorme y es un doble significado porque Manuel quiso mucho México, vivió ahí, y estaría feliz de que este premio que lleva su nombre esté en manos de un mexicano tan talentoso".

El premio consiste en una medalla, un diploma firmado por el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y por la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, además de 60.000 dólares.

El jurado, para la versión 2018, estuvo compuesto por los escritores argentinos Martín Caparrós y Mauro Libertella, la novelista mexicana Guadalupe Nettel y los chilenos Antonio Skármeta y Carlos Franz.

El Premio "Manuel Rojas" ha reconocido a Rubem Fonseca (Brasil, 2012); Ricardo Piglia (Argentina, 2013); Horacio Castellanos Moya (El Salvador, 2014); Margo Glantz (México, 2015); César Aira (Argentina, 2016); y Hebe Uhart (Argentina, 2017).

Xinhua
Santiago de Chile
Miércoles 8 de agosto de 2018.


Sergio Pitol fue un gran lector, traductor y escritor. Sergio Pitol fue un mago de la palabra, integrante de la llamada Generación del Medio Siglo junto con Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, que Jorge Volpi prefiere llamar “as de oros de la literatura mexicana”; un escritor que trabajó como nadie el tema del fracaso, la memoria y el carnaval, como lo definió Juan Villoro; un inventor de un género literario que combina memoria, ensayo y literatura.

El pasado martes por la noche, Juan Villoro y Jorge Volpi celebraron la obra, la presencia y la literatura del Premio Cervantes 2005, fallecido el pasado 12 de abril. En la mesa “Sergio Pitol, mago de la palabra”, que forma parte del Homenaje Nacional al narrador, ensayista, traductor y diplomático mexicano, participó también Laura Demeneghi, quien presentó el video Iván, niño ruso, con materiales sobre Pitol; y leyó una emotiva carta escrita por su padre, Luis Demeneghi, en la que relata pasajes de la vida familiar.

La velada concluyó con tres arias interpretadas por Lourdes Ambriz y Encarnación Vázquez.

Durante el homenaje celebrado en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Volpi habló de las tres grandes etapas creativas en la obra de Sergio Pitol, de las que surgieron obras fundamentales; y dijo que El desfile del amor es su obra maestra y una de las mejores novelas mexicanas del siglo XX y XXI.

Villoro dijo que Pitol trabajó el tema del fracaso y la memoria. “Entendió la literatura como otra forma de hipnosis para investigar su propia memoria, no escribía porque ya recordaba, escribía para recordar”.

Mañana se llevará a cabo la mesa redonda “Pitol, el viajero y diplomático”, con la participación de Antonio Saborit, Philippe Ollé-Laprune y Héctor Orestes Aguilar.

El Universal
Yanet Aguilar Sosa
Ciudad de México
Miércoles 13 de junio de 2018.


En la mesa redonda "Sergio Pitol, mago de la palabra" participarán Juan Villoro, Jorge Volpi y Laura Demeneghi, sobrina del fallecido escritor

Con el fin de recordar al escritor Sergio Pitol, quien falleció el pasado 12 de abril a los 85 años, colegas, amigos y lectores llevarán a cabo un Homenaje Nacional en el Palacio de Bellas Artes con la mesa redonda "Sergio Pitol, mago de la palabra".

 En la tertulia, que tendrá lugar este 12 de junio en la Sala Manuel M. Ponce, participarán Juan Villoro, Jorge Volpi y Laura Demeneghi, sobrina de Pitol; además, será musicalizada con arias de Mozart, interpretadas por las cantantes Lourdes Ambriz y Encarnación Vázquez, acompañadas por el piano de Józef Olechowski.

 Mediante un comunicado, el narrador y periodista Vicente Alfonso habló sobre los elementos que diferenciaron la escritura de Sergio Pitol respecto a la de sus contemporáneos:

 "Lo primero que salta es que se nutre de los lugares en donde vivió, primero de modo inconsciente y después tomó el viaje como modo de aprendizaje; de ahí viene uno de sus títulos que parafrasea también la obra de Bach, 'El arte de la fuga', pero es el arte de la fuga literaria.

 "No es extraño que se acostumbre o se imponga como una especie de poética la transgresión de géneros y de convenciones literarias. En realidad, lo que estaba buscando es una literatura no clasificable", agregó.

 En Sergio Pitol son fundamentales dos colecciones de obras, la primera es "Trilogía de la memoria", compuesta por "El arte de la fuga" (1996), "El viaje" (2001) y "El mago de Viena" (2005); y su "Tríptico del carnaval", con "El desfile del amor" (1984), "Domar a la divina garza" (1989) y "La vida conyugal (1991)".

 La colección Sergio Pitol Traductor (2007), de la Universidad Veracruzana, ha alcanzado 20 títulos publicados; sobre esta labor, Vicente Alfonso señaló que, de no haber sido por Pitol, muchos autores hubieran tardado en llegar, como Henry James, Joseph Conrad y Jane Austen.

 "Hay ejercicios que aconseja Pitol en sus libros para quienes quieren ser escritores: imitar el estilo y traducir, él lo hizo y asimiló los recursos que estaban siendo puestos en juego en otras literaturas; cómo las maneras de traducción fueron asimiladas e incorporados en la literatura", indicó Alfonso.

Notimex
Ciudad de México
Lunes 11 de junio de 2018.


Juan Villoro


"Para estar fuera de la ley hay que ser honesto", canta Bob Dylan. La frase invita a revisar la ley electoral diseñada por los partidos. Para ser candidato independiente a la Presidencia hay dos alternativas: perder con limpieza o ganar con trampa.

Conseguir 867 mil firmas en al menos 17 estados, teniendo en cada uno de ellos el 1% del padrón electoral, es una desmesura. Con el nombre de "candidaturas independientes" se brindó un repechaje para los profesionales que no alcanzan nominación. De modo lógico, quienes declararon haber cubierto las firmas provenían del PRD, el PRI y el PAN.

El INE creó una aplicación para recabar firmas que sólo funcionaba en celulares de gama media, recurso discriminatorio en un país con más de 50 millones de pobres. María de Jesús Patricio, candidata del Concejo Indígena de Gobierno, protestó por estas condiciones, pero las acató con total honestidad, demostrando que un movimiento social prefigura en su conducta el futuro por el que lucha.

Cerca de diez mil auxiliares se movilizaron para apoyar a la vocera indígena sin otro pago que la ilusión. Con recursos que apenas llegaron a los 600 mil pesos, y una solidaria economía de préstamos, Marichuy recorrió buena parte del país.

Conseguir firmas era importante, pero más importante era articular a comunidades que carecían de contacto. En el mapa de Marichuy no se le dio prioridad a los sitios en los que se podían conseguir apoyos, sino a los que debían ser escuchados. La vocera hizo un largo viaje a Sonora, donde resultaba imposible llegar al 1%, para visitar a indígenas que reclamaban su presencia. A unos días de que terminara la contienda, su comitiva se accidentó en el desierto del Vizcaíno. Una persona murió y varias resultaron gravemente heridas. La tragedia enfatizó las precarias condiciones de una lucha que se propuso llegar a los lugares menos favorecidos.

Marichuy recabó cerca de 300 mil apoyos, una tercera parte de los necesarios. Pero el dato decisivo es otro: más del 93% de las firmas recabadas fueron válidas.

¿Tiene sentido hacer trampa para protestar contra la injusticia? Marichuy jugó limpio. ¿Qué sucedió con los demás candidatos? Ríos Piter presentó casi dos millones de firmas, pero tuvo menos registros lícitos que Marichuy. El Bronco entregó 266 mil 357 firmas duplicadas, 158 mil 532 simuladas y 205 mil tomadas, no de credenciales electorales, sino de fotocopias. Con cinismo, dijo que su gente había cometido ciertas "travesuras" y acusó al INE de alterar los datos. Por su parte, Margarita Zavala tuvo inconsistencias en 327 mil firmas. Aun así alcanzó el registro. ¿Se puede confiar en alguien que permitió tal cantidad de abusos? El caso es equivalente al del ex alcalde de San Blas que se excusó diciendo que "robó poquito".

Quienes reunieron más de un millón de "firmas" usaron estrategias ilegales y quienes fueron honestos no pudieron cumplir con los requisitos.

Pasemos al manejo de los recursos. El Bronco dispuso de 17.3 millones de pesos que no ha podido explicar. Obviamente no los dedicó a la contabilidad ni la transparencia. En cambio, la antropóloga Alicia Castellanos dedicó días y noches a una tarea que jamás pensó tener: justificar los gastos de campaña de Marichuy. La fiscalización se hizo en el comedor de su departamento con el ocasional apoyo de una contadora.

Ciro Murayama, consejero del INE, reconoció este trabajo en forma elocuente: Marichuy "cargó el 16.5% del total registrado en el sistema por todos los aspirantes. En promedio, mientras los aspirantes registraron una operación por cada 22 mil pesos de gasto, ella en cambio cargó con una operación por cada mil 482 pesos. Esto demuestra un nivel de rendición de cuentas muy por encima del promedio y me parece que el INE no puede ser indiferente".

Alicia Castellanos rebasó el sentido de la responsabilidad para pasar al heroísmo. En la junta final con el INE, pidió la palabra y con voz suave señaló que en caso de que hubiera una omisión ella asumía todas las consecuencias. La persona que hizo la mejor rendición de cuentas -y que debería recibir un premio al mérito ciudadano-, lejos de ufanarse de su tarea, se ponía a disposición de las autoridades para no afectar a nadie más.

Una elevada lección ética y un ejemplo de la gente que apoyó a Marichuy.

Reforma
Juan Villoro
Ciudad de México
Viernes 30 marzo 2018.


Jorge Volpi, Juan Villoro, Carlos Revés y Ricardo Cayuela encabezaron un homenaje que registró un lleno total

La cita para el homenaje de Fernando Savater era a las 18:30 horas, sin embargo, desde media hora antes, la fila para entrar ya se podía vislumbrar como larga, pues los lectores comenzaron a llegar al Auditorio Juan Rulfo con bastante tiempo de antelación, donde a los asistentes no les importó permanecer de pie por más de una hora.

El gesto de la audiencia era suficiente homenaje, sin embargo, Jorge Volpi, Juan Villoro, Carlos Revés y Ricardo Cayuela, se encargaron de homenajearlo con sus armas más poderosas: las palabras. Antes, Raúl Padilla dio la bienvenida a los asistentes y calificó al libro “Ética para Amador”, como el libro de filosofía más popular en lengua castellana, y a su autor, como “el gran filósofo de la libertad que hoy más que nunca debe ser escuchado”.

Igualmente, los demás autores e intelectuales mencionados, se dieron a la tarea de contar quién era Savater, por qué era merecedor de un homenaje y cuál es su relevancia actualmente. Cayuela dijo al respecto: “Es un crítico de la modernidad que va un paso adelante. Él postula luchar contra el fanatismo, pues reconoce el mal que hace todo nacionalismo, pues como él dijo ‘el nacionalismo es peligroso cuando entraña un aire de superioridad’”.

Mientras que Revés, director general de todos los sellos de Editorial Planeta, resaltó que la obra de Savater es una búsqueda de la verdad, además, que cada escrito tiene como característica al hedonismo pues “el sentido lúdico es vértebra de su obra, es decir, como filósofo ha sido un disfrutón de la filosofía, no la pone en un altar inalcanzable”.

Por su parte, Volpi y Villoro recordaron sus primeros acercamientos como lectores de Savater. El primero contó que él veía a los filósofos como personas muertas, pues le detonaban a los griegos, a los renacentistas, y más cercanamente a la actualidad, a Nietzsche, a quien “no entendía nada hasta que leí a Savater”. Villoro, no tenía esta misma idea, ya que su padre fue también filósofo, aunque diferente a Savater, pues para él, el autor español es un “mediador entre las ideas más complejas y la vida cotidiana”.

Por último, Savater se sintió tan halagado tanto que afirmó no reconocerse en las descripciones dadas: “Ellos están hablando de quien yo hubiera querido ser, me ha gustado ver a esa figura. (…) Yo hubiera querido ser yo mismo pero logrado, que es lo que ellos han descrito”.

El Informador
Guadalajara, Jalisco


A 20 años de la fundación de Radio BUAP, Juan Villoro estuvo en la BUAP y su voz, cual tejedor de historias, llevó a su audiencia al gozo de la palabra oral.

En el Salón de Proyecciones, el escritor, Premio Herralde por su novela El testigo, discurrió sobre la voz en un discurso hilarante que tocó espacios, geografías, tiempos y pensadores disímiles, para comprender ese excedente del cuerpo que sale de nosotros, pero también es alma corporizada.

Antes de ingresar al Salón de Proyecciones, Villoro charló con el Rector de la BUAP, quien le obsequió una playera del equipo Lobos BUAP, con la cual posó para las cámaras.

El escritor y colaborador en los diarios La Jornada, El País y El Periódico, y en publicaciones como Letras Libres, Proceso, Nexos, Reforma y la italiana Internazionale, apasionado del fútbol -hincha del Barcelona- concluyó su exposición con un largo aliento a la memoria de Ángel Fernández, el célebre cronista deportivo, de quien –dijo- convertía el partido más aburrido en una odisea, pues rebautizaba la realidad como símbolos mágicos.

El uso de la voz en la radio requiere de palabras precisas para cautivar en un segundo, expuso quien fuera conductor de El lado oscuro de la Luna, en Radio Educación. Sin duda, no se equivocó. Los asistentes reunidos en el Salón de Proyecciones, del Edificio Carolino, en su mayoría jóvenes, no perdieron el hilo conductor de la charla, quienes recordaron a los primeros hombres reunidos alrededor de una fogata. Allí engarzó las hazañas de los grandes tejedores de historias en la radio, pasando por el escritor y locutor Orson Welles hasta el cronista deportivo Pedro Septién, mejor conocido como el “El Dinámico Mago Septién”.

Conquistar una voz propia es uno de los grandes desafíos artísticos -dijo. Sócrates y Jesús son ejemplos exitosos del uso de la palabra, de una voz única y definida. Al referirse a la radio, Villoro dijo que esta llegó como un medio misterioso para borrar el cuerpo y dejar sólo una voz que jamás había sido escuchada, pues las voces son espectros. Este medio de comunicación depende del hilo invisible de ondas de frecuencia emitidas y de una concentración especial por parte de su interlocutor.

El protagonista del cuento Cambio de luces, de Julio Cortázar, las crónicas deportivas de “El Dinámico Mago Septién” y Cristino Lorenzo, así como la narrativa fantástica de Orson Welles, demostraron que la radio permite espacios de magia desaforada y hasta momentos de charlatanería en la creación de mundos, afirmó Juan Villoro.

Puebl@Media
Puebla, México
Lunes 4 de septiembre de 2017.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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